Energía en el lugar menos pensado. Ese es el último descubrimiento que pone a Estados Unidos en el centro de la escena.
Miles de cuevas subterráneas podrían ser la clave para completar la ansiada transición energética que transitamos.
¿Qué esconde el país en las profundidades de la tierra?
El almacenamiento de energía es crucial en pleno siglo XXI
La alta huella ambiental de los combustibles fósiles nos ha obligado a mirar hacia otras fuentes de abastecimiento más respetuosas con el medio ambiente, como la energía eólica y solar.
Su crecimiento, junto con el aumento del consumo eléctrico, producto de la electrificación del transporte, la climatización y los centros de datos para IA, evidencia la necesidad de un almacenamiento energético efectivo.
Las energías renovables producen electricidad, pero de manera intermitente. Existen días con exceso de energía y otros en los que escasea.
Por este motivo, el futuro energético cada vez depende más de sistemas capaces de almacenar electricidad durante largos periodos de tiempo.
Las baterías de litio lo han logrado, pero no siempre pueden ofrecerlo con eficiencia económica.
En Estados Unidos, se ha descubierto una manera adecuada de almacenar energía durante horas e incluso días.
¿Será el paso que necesitábamos para despedirnos de los combustibles fósiles definitivamente?
Estaban vacías, pero Estados Unidos les ha encontrado una nueva utilidad
Estados Unidos estaría en condiciones de convertir hasta 500 000 minas de carbón abandonadas en baterías hidroeléctricas subterráneas. ¿Para qué? Almacenar energía a largo plazo.
Se trata de un concepto similar al de las baterías tradicionales, pero aplicado a una escala mucho mayor.
Hace décadas que las minas de carbón abandonadas son puntos profundos presentes en el paisaje de Estados Unidos. Muchas tuvieron que cerrar antes de que aparecieran las actuales normativas de restauración ambiental.
Debido a esto, cuando su actividad terminó dejaron pozos abiertos que hoy están sin uso, aguas contaminadas y terrenos inestables.
Este problema ha sido históricamente difícil de gestionar desde el punto de vista ambiental y económico.
Ahora Estados Unidos podría dar un paso adelante en la transición y en su propia gestión de minas abandonadas, convirtiéndolas en infraestructuras de energía clave para el avance hacia las renovables. Pero lo más llamativo no es lo que va a hacer Estados Unidos, sino cómo.
Estados Unidos tiene la solución definitiva para avanzar hacia las renovables
Un grupo de investigadores del Oak Ridge National Laboratory (ORNL) ha desarrollado modelos avanzados para analizar cómo miles de minas abandonadas podrían volver a utilizarse.
Su nuevo «destino» sería el almacenamiento hidroeléctrico por bombeo, una de las tecnologías más eficientes para almacenar electricidad a gran escala.
Conceptualmente, lo que proponen es muy sencillo. Llevarlo a la práctica es mucho más complejo.
Para hacerlo, deben utilizarse los túneles y las cavidades subterráneas de las minas como reservorios de agua, que deben funcionar como baterías de grandes dimensiones.
En este sistema, las minas de carbón podrían funcionar como depósitos inferiores naturales, mientras que las instalaciones en superficie actuarían como depósito superior. El agua circularía entre ambos mediante bombas y turbinas reversibles.
La gran ventaja de utilizar este sistema es que gran parte de la infraestructura ya existe bajo tierra.
Potencial de la propuesta de Estados Unidos
Si esta tecnología demuestra su viabilidad a gran escala, podría significar mucho para la transición energética.
¿Cómo? Acelerando la integración de energías renovables, reduciendo la necesidad de levantar nuevas infraestructuras invasivas y ofreciendo nuevas oportunidades a nivel económico en regiones que se vieron afectadas por la caída del carbón.
Estados Unidos podría tener la solución definitiva para terminar de instalar las renovables en nuestro día a día. La viabilidad de esta tecnología podría aprovecharse también en otros lugares del mundo que, en definitiva, persiguen el mismo objetivo. Mientras se define hasta qué punto llegan estos sistemas, el sector sigue avanzando con un combustible limpio creado a partir de baterías desgastadas.
