Europa tiene un claro compromiso con la transición a las energías limpias, en el marco de la lucha contra el calentamiento global. Sin embargo, la dependencia de los combustibles fósiles importados es una importante traba para alcanzar los objetivos ecológicos deseados. En este marco, encuentran una alternativa para aumentar la seguridad energética sin la utilización de hidrocarburos y su peligrosidad.
Una problemática que buscan erradicar
Actualmente, la principal fuente de energía en Europa son los combustibles fósiles importados, algo que representa un gran riesgo para toda la región. Con el paso de los años, el viejo continente permitió cada vez un mayor crecimiento de las importaciones de este tipo de energía, hasta el punto de que pocas economías en el mundo alcanzaron esta dependencia. Frente a ello, las autoridades buscan alternativas.
Según los análisis de expertos en el tema, la energía no renovable impide la construcción de la base de un sistema energético seguro y asequible, un aprendizaje que al continente europeo le salió bastante caro en materia de seguridad energética y económica. Por ejemplo, durante el periodo de crisis del gas, que se extendió desde el 2021 al 2024, Europa pagó un total de 930 000 millones de euros.
Ember, reconocido centro de estudios energéticos a nivel global, en un reciente informe, destacó que las importaciones de hidrocarburos durante el 2024 representaron el 58% de la energía primaria de todo el continente, a diferencia de países como China e India, donde la compra de este tipo de combustibles no traspasa el 37%. Esta dependencia, según el informe, convierte a la región en una zona «altamente vulnerable».
La electrificación, una gran alternativa
El Centro de Estudios Energéticos encuentra en la electrificación una gran alternativa para reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. En este marco, la energía eólica y solar podrían ser claves para alcanzar los objetivos planteados por la Unión Europea (UE) y encontrar el camino hacia la transición energética. Es que esto no solo permitiría sustituir la importación energética, sino también reducir el desperdicio inherente a su quema.
«El progreso de la electrificación ha sido lento, pero la UE cuenta con un enorme potencial sin explotar. Las tecnologías están listas, desde vehículos eléctricos hasta bombas de calor, para que Europa dé un gran paso hacia un futuro eléctrico más seguro», aseguró Ember en su informe. Todas estas condiciones permitirían que el bloque continental cumpla con los objetivos dispuestos en la Comisión.
Recordemos que en la reciente sesión del principal órgano ejecutivo de la UE, presentaron un informe en el que resaltaron que la dependencia de importaciones de combustibles fósiles puede reducirse a la mitad con la utilización de la electrificación. Pusieron como ejemplo el trabajo realizado por países como Dinamarca, donde coches eléctricos ya sustituyen anualmente el consumo de petróleo.
Problemas latentes
Si bien los expertos reconocen que la energía eléctrica es la vía más rápida hacia una mayor independencia energética, existen algunos factores que impiden avanzar hacia ese objetivo. Entre las principales problemáticas encontramos el progreso desigual entre los países. «La electrificación de los hogares varía desde el 12% en Polonia hasta el 48% en Suecia, mientras que la electrificación de la producción siderúrgica oscila entre el 18% en Eslovaquia y el 57% en Francia», detalla Ember.
No obstante, aseguran también que otros dos tercios de la demanda energética de la Unión Europea ya pueden electrificarse mediante tecnologías ya existentes, siendo la calefacción y el transporte por carretera los segmentos más importantes. Teniendo en cuenta estos datos, el Dr. Chris Rosslowe, analista en Ember, resalta que «el pleno potencial del suministro energético europeo se está desaprovechando por la falta de urgencia en la electrificación». En esa línea, destacó que tomar esta vía será crucial para cumplir con el compromiso asumido en el marco de la COP30.
