Los recibos de la luz no paran de subir, pero no todo está perdido.
Para millones de personas en Estados Unidos, esto se ha convertido en una lucha mes a mes. Y más aún para familias vulnerables, incluidas muchas de origen inmigrante, para quienes esta situación es todavía más dura.
Pero existe un programa federal que lleva décadas operando en silencio y que podría cambiar esa realidad. ¿Sabes cuál es y si tú podrías aplicar?
Cómo llegamos al punto donde muchas familias no pueden pagar sus recibos de luz
Pagar el recibo de la luz nunca ha sido fácil, especialmente para los hogares de bajos ingresos, pero la situación actual presenta características distintas.
Las razones son múltiples. Uno de los principales problemas es la infraestructura eléctrica del país, que lleva décadas sin una renovación significativa. A esto se suma el aumento del consumo y el encarecimiento del gas natural, que sigue presionando los precios al alza.
El impacto es directo en los hogares más vulnerables. En muchos casos, las familias inmigrantes viven en viviendas antiguas, con aislamiento deficiente y electrodomésticos ineficientes, lo que incrementa el consumo energético. Esto deja poco margen de maniobra ante facturas elevadas.
El problema es que, cuando no se puede pagar, las consecuencias llegan rápidamente: cargos por mora, advertencias de corte y, finalmente, la interrupción del servicio en pleno invierno o durante una ola de calor, un escenario que ya no es una posibilidad, sino una realidad.
Un programa creado hace décadas que sigue siendo la red de seguridad para familias
El problema de los recibos impagables no es nuevo. En la década del ’80, el gobierno federal reconoció que muchos hogares no podían cubrir los costos energéticos y creó programas de asistencia.
En respuesta a la crisis del petróleo de los años 70, el gobierno lanzó el Emergency Energy Conservation Program. Una herramienta que con el tiempo evolucionó hasta convertirse en el programa federal de asistencia energética para hogares de bajos ingresos que existe hoy.
El programa asiste actualmente a cerca de 6,7 millones de hogares en todo el país, lo que puede ayudar a mejorar la realidad de los hogares hispanos en Estados Unidos.
Funciona a través de bloques de financiamiento estatal que llegan a agencias locales con beneficiarios específicos, y su objetivo principal es prevenir los cortes de suministro.
Sin embargo, el acceso no está garantizado para todos, puesto que el financiamiento federal para el programa se recortó.
La liberación más reciente de fondos, de unos 3700 millones de dólares para el año fiscal 2026, fue destacada por la American Public Power Association como un paso positivo, aunque advirtió que los hogares elegibles podrían esperar un par de meses antes de ver el beneficio.
Un programa que cambia todo
El programa se denomina LIHEAP (Programa de Asistencia Energética para Hogares de Bajos Ingresos) y es administrado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Ofrece ayuda para cubrir costos de calefacción, refrigeración, emergencias energéticas y algunas reparaciones del sistema del hogar.
Al igual que ocurre con otros programas de asistencia energética a nivel local, el estatus migratorio no siempre es un impedimento, y en muchos estados la solicitud está disponible en varios idiomas.
El proceso de solicitud puede variar según el estado. Puedes encontrar la oficina de LIHEAP de tu estado o territorio en sitios oficiales disponibles en inglés, español y chino.
Para solicitar la ayuda, es necesario presentar documentación sobre los ingresos del hogar, facturas recientes y prueba de residencia. Dado que los fondos son limitados, se recomienda iniciar el proceso con antelación para aumentar las posibilidades de acceso. En un contexto donde los programas sociales para inmigrantes enfrentan cada vez más restricciones y requisitos, esperar puede significar quedarse sin fondos disponibles.
