Olvídate de las costosas baterías de litio, porque el futuro está en el hielo.
Un inventor en Florida se cansó de los apagones y del calor extremo, así que diseñó un sistema que «atrapa» el sol y lo congela. Básicamente, en lugar de almacenar electricidad de forma convencional, guarda frío acumulado durante el día para liberarlo cuando el sol se oculta.
Pero ¿cómo logra este dispositivo enfriar una habitación sin necesidad de estar conectado a la corriente?
El aire acondicionado se ha vuelto un problema, menos para este amigo floridano
No podemos negar que el aumento de las temperaturas nos ha causado más de un dolor de cabeza, pues terminamos encendiendo el aire al máximo, lo que dispara el gasto de energía.
Es un ciclo que parece no tener fin, porque cuanto más calor hace, más dependemos de estos aparatos que consumen grandes cantidades de electricidad.
A pesar de que existen trucos fiables como cerrar bien las ventanas, bajar las persianas a mediodía o poner burletes en las puertas, lo cierto es que muchas veces no son suficientes para bajar la temperatura del hogar y desinflar el recibo de la luz.
Para notar un cambio de verdad en el ahorro, es necesario abandonar algunos hábitos y buscar soluciones innovadoras.
La historia de un inventor en Florida
Cansado de pagar facturas altísimas y ahogarse con el calor, un inventor en Florida decidió que ya no quería seguir las reglas de siempre.
Se dio cuenta de que el secreto no estaba en intentar generar electricidad de forma intensiva para alimentar un aire acondicionado común, sino en encontrar una forma más inteligente y física de «guardar el frío» para soltarlo justo cuando más se necesita.
El aire acondicionado sigue consumiendo una gran cantidad de energía, justo cuando la electricidad es más cara o cuando el sol ya se está ocultando, pero este hombre encontró la solución.
Mientras casi todo el mundo se obsesiona con comprar baterías de litio carísimas, este inventor prefirió usar la lógica y los principios básicos de la física.
Pensó que, si lo que necesitaba era estar fresco por la noche, lo más inteligente era aprovechar la radiación solar del mediodía para fabricar algo que todos tenemos en el congelador. En vez de guardar «chispas» en una batería, decidió «congelar» la energía solar.
La magia de guardar la energía
La solución llegó cuando más se necesitaba energía y funciona de una manera brillante: usa paneles solares para alimentar un pequeño compresor durante las horas de más sol.
No obstante, en lugar de intentar guardar esa electricidad en costosas baterías químicas, el compresor se dedica exclusivamente a enfriar un depósito de agua que está muy bien aislado.
El resultado es un bloque de hielo de unos 7.5 litros que funciona como una batería térmica, guardando todo ese frío que se generó gracias al sol.
Cuando cae la noche y el sol se oculta, el sistema deja de fabricar hielo y empieza a «descargarse» para refrescar el ambiente. Lo hace a través de una pequeña bomba que mueve una mezcla de agua y anticongelante por unos tubos de cobre dentro del hielo.
Lo mejor de todo es que, como el ventilador y la bomba gastan apenas unos pocos vatios, el sistema puede enfriar una habitación pequeña o una cabina durante horas sin consumir demasiada corriente.
La energía a veces está donde menos lo esperamos y almacenarla en forma de hielo nos permite ahorrar dinero, al mismo tiempo que ayudamos a nuestro planeta. Puede que sea un diseño a pequeña escala, pero nos demuestra que el camino hacia energías más limpias y económicas está mucho más cerca.
