La estrategia de dominancia energética de los Estados Unidos ya ha llegado a su primer gran punto de inflexión en las costas del Golfo de México, pues el secretario de Energía, Chris Wright, anunció que el gas natural licuado (GNL) había comenzado a fluir por la masiva terminal de exportación Golden Pass, en un proyecto de las dos gigantes: ExxonMobil y QatarEnergy. Para la administración de Donald Trump, no se trata solo de un hito ingenieril, sino de que al fin se producen evidencias visibles de que las reformas en materia de desregulación y fomento a la producción nacional encuentran sus frutos y convierten al país en el proveedor de energía más fiable y seguro.
Golden Pass: Un gigante de la exportación en marcha
Golden Pass, en Sabine Pass, Texas, ha finalizado las pruebas correspondientes y ha puesto en marcha el flujo de hidrocarburos a través de sus sistemas de licuefacción. En un comunicado oficial, el secretario Wright enfatizó en que «ahora hay GNL fluyendo y las exportaciones pronto alcanzarán». Esta instalación, que ha implicado miles de millones de dólares invertidos y el desarrollo logístico correspondiente, es una de las más importantes incorporaciones a la capacidad de exportación de GNL del país de la última década.
El flujo de gas hacia la terminal es el paso previo imprescindible que hace posible el enfriamiento a temperaturas criogénicas (cercanas a -161 °C), lo que reduce el volumen del gas natural 600 veces y permite su transporte a bordo de buques metaneros de calado extraordinario. Para ExxonMobil y QatarEnergy, este momento representa la culminación de una alianza estratégica que aprovecha la abundancia de gas de esquisto (shale gas) disponible en los Estados Unidos para satisfacer la creciente demanda energética de Europa y Asia.
El impacto positivo de la iniciativa sobre la dominancia energética
El Departamento de Energía (DOE) constató que la puesta en marcha de Golden Pass validaba la agenda que se estaba promoviendo desde la Casa Blanca, ya que Wright afirmó: «la agenda de Dominancia Energética Americana del presidente Trump funciona». El fundamento de esta iniciativa radica en la idea de que unos Estados Unidos fuertes a nivel energético representan la mejor fórmula de estabilidad para la economía global y para la seguridad nacional.
La operación de Golden Pass se lleva a cabo con la fuerza de un «hito gigante para tener acceso a una energía estadounidense asequible, confiable y segura». Al incrementar la oferta de GNL en el mercado mundial, los Estados Unidos no solamente contribuyen, sino que además, ayudan a bajar los precios internacionales de la energía. La administración sostiene que, ante la falta de restricciones anteriores, el país está ahora «sumando energía» a la globalidad, recordando que el flujo de gas será constante independientemente de las tensiones externas.
Impacto económico y liderazgo en el mercado de GNL
La puesta en marcha de Golden Pass refuerza la posición de Estados Unidos como el principal proveedor de GNL mundial, compitiendo así con viejas potencias como Australia o la misma Qatar, un liderazgo que repercute directamente en la economía nacional, que recibe miles de puestos de trabajo de alta cualificación en sectores como el de hidrocarburos, la logística y la construcción en los estados de Texas y Luisiana.
La instalación de Golden Pass ha sido diseñada para funcionar con los estándares de eficiencia más extremos, minimizando los impactos medioambientales aplicando técnicas de captura de emisiones y de optimización del consumo energético del proceso de licuefacción. Para los mercados europeos, que han pasado por crisis de suministro a partir del conflicto de Ucrania, el flujo de gas de Texas es la salvación estratégica que garantiza el calentar y calefactar los hogares y mantener el funcionamiento de sus industrias pesadas.
