En plena crisis por el bloqueo del estrecho de Ormuz, la empresa estatal QatarEnergy celebró su primera producción de gas natural licuado en Norteamérica, de la mano de ExxonMobil. La iniciativa, concretada bajo la firma Golden Pass LNG, abre las puertas al fortalecimiento de la industria energética estadounidense como alternativa superadora a escala global.
Día histórico para los vínculos comerciales entre EE. UU. y Qatar
Vigentes desde la década de los 90, las relaciones comerciales en materia energética entre la potencia americana y uno de los países más ricos del Golfo Pérsico se materializaron en un proyecto visionario forjado bajo el financiamiento de QatarEnergy y ExxonMobil.
Tratándose de una empresa de origen estatal, el interés de QatarEnergy por expandirse en el mercado occidental transparentó su estrategia de joint ventures, asentada en alianzas con gigantes del sector privado, capaces de aportar tratamiento de última generación a su materia prima.
En esta línea, su acuerdo con ExxonMobil representó una evolución en el desarrollo energético nacional que permitió a la corporación qatarí aterrizar en suelo estadounidense, con el financiamiento del 70% de Golden Pass LNG, con un desembolso de US$10 000 millones confirmado en 2019.
Hoy, siete años después de iniciadas las planificaciones, la planta finalmente alcanzó su primera producción de GNL, describiéndola como el puntapié de una iniciativa que contempla la generación de 18 000 000 de toneladas anuales, con miras a iniciar las exportaciones hacia el segundo semestre de 2026.
Saad Sherida Al-Kaabi, Ministro de Estado de Asuntos Energéticos de Qatar y Director Ejecutivo de QatarEnergy, subrayó que Golden Pass LNG pasará a jugar un rol más que significativo «en el apoyo a la seguridad energética mundial y a un acceso justo y equilibrado a energías más limpias».
El acontecimiento también marca un antes y un después en la economía de Texas, escenario de la hazaña. Ya que las instalaciones de Golden Pass LNG se encuentran en Sabine Pass, comunidad ubicada en el condado de Jefferson.
Texas, epicentro de la revolución del GNL
Con el aterrizaje de QatarEnergy, la región texana no solo impulsará su empleabilidad, sino que también se erigirá como punto energético estratégico en territorio nacional. Al producir 18 000 000 de toneladas por año, la planta en Sabine Pass podría ser la clave para la autonomía energética que anhela alcanzar la administración de Trump.
Pues, teniendo en cuenta que los rivales más competitivos en el mercado son Rusia y Australia, la posibilidad de contar con acceso directo a los suministros qataríes y de contar con las instalaciones y la tecnología para procesar la materia prima representaría un paso a favor del triunfo norteamericano en la carrera tecnoenergética.
Asimismo, la existencia de un centro local para la generación de gas natural licuado es una excelente noticia para los proyectos en materia de inteligencia artificial que continúan postergándose ante la falta de fuentes energéticas capaces de surtir la demanda de los centros de cómputo, y para la prosperidad del proyecto Pax Silica.
Un proyecto sustentable
Cabe destacar que tanto QatarEnergy como ExxonMobil actualmente emplean sistemas tecnológicos sustentables en el proceso de fabricación del GNL, acorde a los estándares internacionales diseñados para garantizar la sustentabilidad de sus productos.
En este sentido, Golden Pass LNG afirma estar actualizando sus sistemas para abocarse próximamente a la fabricación de gas natural, al que considera «un combustible fósil más limpio». «En estado líquido, es inodoro y no tóxico. Al quemarse, produce emisiones relativamente bajas, y Golden Pass LNG emplea las mejores prácticas del sector para limitarlas», explicaron.
Asimismo, subrayaron que cuentan con generadores de recuperación de calor, que les permitirán aprovechar el vapor para generar energía eléctrica, «reduciendo así las emisiones de gases de efecto invernadero y otras emisiones contaminantes».
