Los principales fabricantes de automóviles, como es el caso de Hyundai, a nivel global proyectaron inversiones de miles de millones de dólares en Estados Unidos para fortalecer su capacidad productiva local; esto busca reducir el impacto de los aranceles impulsados por la administración del presidente Donald Trump y asegurar la competitividad en el mercado norteamericano.
La industria automotriz manifestó preocupación
Debido a las modificaciones de los aranceles en cuanto a la industria automotriz, respecto a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) programada para este año, las compañías del sector consideran que este acuerdo de libre comercio es la piedra angular para mantener la eficiencia en la producción de vehículos en suelo estadounidense.
Por ello, el gobierno federal va a prorrogar el tratado, argumentando que la estabilidad normativa es indispensable para la planificación financiera a largo plazo. En ese sentido, marcas importantes como Toyota y Hyundai ya pusieron sobre la mesa cifras; mientras se definen las políticas impositivas, las empresas ajustan sus cronogramas de ejecución para evitar riesgos operativos innecesarios.
Cabe mencionar que Toyota tiene un plan de inversión que asciende a US$10 000 000 destinados a sus operaciones en Estados Unidos durante los próximos cinco años; la firma solo detalló el destino de 2 000 000, manteniendo el resto bajo análisis, siendo que el director general de la división Toyota, David Crist, sentenció durante el Salón del Automóvil de Nueva York dónde fabricar la resolución de los conflictos arancelarios.
Toyota, Nissan y Hyundai comunicaron inversiones
Ante la posibilidad de un arancel del 25% vinculado al T-MEC, representa el principal obstáculo para que la automotriz japonesa finalice sus planes de gasto de capital porque, según Crist, es clave para concretar inversiones de tal magnitud no tener certezas sobre el costo de importación y exportación de componentes dentro de la región.
Por su parte, Hyundai comunicó una inversión aún más masiva, proyectando el desembolso de US$26 000 000 en territorio estadounidense hasta el año 2028. Para considerar en esta expansión, la empresa surcoreana presentó un prototipo de SUV y confirmó la fabricación de una nueva camioneta de tamaño medio para el año 2030.
Algo a tener en cuenta es que Nissan enfrenta la situación con modelos de menor costo para el mercado estadounidense que se ensamblan en plantas ubicadas en México porque el presidente de Nissan Americas, Christian Meunier, indicó que esta estructura de producción representa que, frente a la posible implementación de nuevos aranceles, trasladar la fabricación de estos vehículos de bajo costo a suelo norteamericano desata gastos operativos.
Hyundai y Volkswagen buscan invertir en Estados Unidos
El consejero delegado de Hyundai, José Muñoz, manifestó que la compañía busca que el 80% de sus vehículos vendidos en Estados Unidos sean de producción nacional, lo que demuestra la confianza en poder invertir en el país por las medidas que toma el gobierno de Trump. Sin embargo, para alcanzar este objetivo, la empresa planea incrementar su capacidad de fabricación estadounidense de 800 000 a 1 200 000 unidades anuales.
La compañía surcoreana condicionó una inversión masiva de US$20 000 000 a la ratificación y prórroga del tratado comercial T-MEC, pero según Hyundai, la incertidumbre actual demuestra procesos críticos como la selección de nuevos emplazamientos y el desarrollo tecnológico necesario para la creación de empleos.
Por el lado de la otra empresa, Volkswagen reafirma su compromiso con la producción local a través de la presentación de la nueva versión de su SUV Atlas, fabricada en Tennessee. Allí sucede que Kjell Gruner, presidente de la firma en la región, indicó que la estabilidad normativa es clave por los plazos que requieren las cadenas de suministro; bajo la mirada del fabricante alemán, un entorno predecible es el único camino para sostener la inversión a largo plazo.
