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Energía

La ONU advierte que el avance acelerado de la IA pone en riesgo la estabilidad de las redes eléctricas mundiales

Por Luz Vaquero · 9 septiembre, 2026 · 11:40 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
La ONU advierte que el avance acelerado de la IA pone en riesgo la estabilidad de las redes eléctricas mundiales
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El rápido crecimiento de la inteligencia artificial provoca un verdadero océano de centros de datos, que ejercen una presión extremadamente crítica sobre los sistemas eléctricos a nivel mundial. La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE) considera que la infraestructura actual del sistema eléctrico no puede satisfacer adecuadamente esas inmensas solicitudes de producción de energía. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) anticipa casi el doble para finales de la presente década, de 485 teravatios-hora (TWh) en 2025 a 950 TWh en 2030, que representarán el 3 % de la demanda eléctrica mundial, obligando a repensar esfuerzos de generación y de suministro con extrema urgencia.

Diferencias entre construcción y red de suministro

El centro del problema radica en la discrepancia temporal entre el desarrollo de las instalaciones tecnológicas y la infraestructura pública. Mientras que un gran centro de datos puede levantarse y conectarse a la red a un ritmo relativamente rápido de entre dos y cinco años, la expansión de las líneas de transmisión necesitará más de una década, pues son necesarias unas largas fases de planificación, aprobaciones burocráticas y de edificación.

En términos de dinero, la inversión mundial para esta infraestructura se duplicará lentamente alrededor de 2050, pasando de cerca de US$800 000 millones anuales en 2026 a US$1,8 billones de aquí a mediados de siglo. Dicho desfase acentúa el estrés de sistemas y aumenta muy rápidamente el riesgo de oscilaciones de voltaje, caídas accidentales y fallos en cascada. Peor todavía en aquellas matrices energéticas dependientes de fuentes renovables, incapaces de regularse en tiempo real. La UNECE señala que el consumo eléctrico de la inteligencia artificial es altamente volátil y puede repuntar de forma repentina e inesperada, y todo ello sin la garantía de soportes térmicos que estabilizan redes limpias.

Restricciones operativas y el dilema que genera el financiamiento

Frente a la disparidad entre la oferta en un sentido y la fuertemente creciente demanda del otro, estos países se han visto obligados a establecer regímenes de ahorro energético más drásticos y extremos para evitar colapsos en sus propias redes. Así, Irlanda, uno de los países con mayor densidad de centros de datos a nivel mundial, ha implementado límites de conexión muy severos, especialmente en su área de Dublín.

En el mismo sentido, los Países Bajos han establecido limitaciones geográficas muy fuertes sobre los lugares donde estas plantas pueden instalarse para intentar arreglar el muy alto impacto contra el sistema local de distribución. Sin embargo, además de los retos puramente operativos, existe, además, un dilema económico que no se encuentra resuelto. La conexión de estos enormes núcleos de procesamiento precisa inversiones de capital grandes, pero no hay un marco normativo acorde en el que se explique cómo se deben compartir esos gastos entre los desarrolladores, las empresas eléctricas y los beneficios que los consumidores obtienen.

Vacíos normativos y crecimiento del impacto medioambiental

Los vacíos normativos también inciden con profundidad en la distribución territorial de estas megaestructuras tecnológicas. La UNECE advierte acerca de cómo las instalaciones intensivas en energía continúan encadenándose en los lugares que cuentan con una conectividad óptima y con normativas comerciales muy favorables.

A esto se une el hecho de que los organismos reguladores no tienen información suficiente sobre cómo las instalaciones están utilizando la electricidad en tiempo real, lo que complica la labor imprescindible de anticipar su impacto. La inquietud de las autoridades se extiende a la utilización intensiva del agua para los sistemas de refrigeración, las emisiones de gases de efecto invernadero y la constante presión sobre los recursos locales. Sin embargo, la ONU alerta de que las normas son aún demasiado fragmentarias como para dar cuenta de un control verdaderamente efectivo de las externalidades ecológicas a nivel regional.

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Luz Redactora
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