El auge de los centros de datos de IA está causando una transformación sin precedentes en capacidad, consumo y gasto. Su crecimiento es exponencial, por lo que en solo unos meses se hace evidente que esta tecnología ha llegado para ser un modelo revolucionario para las redes energéticas. El dilema es si estamos capacitados para soportar su consumo de energía y si el crecimiento de redes va de la mano con su expansión.
Los centros de datos pueden duplicar el gasto energético en un año
La energía es pilar central en la actualidad digitalizada en la que convivimos. Sin embargo, los centros de datos de inteligencia artificial son estructuras que están causando una polémica y debate. Por un lado, son complejos con alto potencial para el crecimiento, empleo, desarrollo tecnológico y amplios beneficios de inversión.
No obstante, por otra parte, suponen un gasto energético indiscutible que amenaza la seguridad energética y la capacidad de las redes. De acuerdo con un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), los centros de datos de IA pueden duplicar la capacidad energética en solo 12 meses.
Es decir, en un año la capacidad que deben soportar las redes puede ser el doble, un crecimiento acelerado que aumenta las presiones en los sistemas energéticos. Por otra parte, la AIE afirma que 5 empresas tecnológicas invirtieron más en la construcción de centros de datos de IA en 2025 que lo que costó llevar humanos a la Luna.
El desequilibrio entre la carrera tecnológica y la capacidad energética
Existe una brecha importante entre la carrera de la IA por seguir avanzando y la capacidad de las redes energéticas. Cabe destacar que todos los centros de datos suponen una presión relevante para la energía, pero los de IA aumentan esa capacidad. De acuerdo con la AIE, los centros de datos tradicionales consumen entre 10 y 25 megavatios (MW), mientras que los de IA pueden superar los 100 MW.
Los costos ambientales de los centros de datos cada vez son mayores, lo que aumenta las preocupaciones. El gran desequilibrio es que su expansión exponencial no va acorde con el crecimiento energético. Para que las redes de energía puedan funcionar correctamente, requieren de una transmisión eficiente e infraestructuras capaces de soportar las cargas.
Por consiguiente, el sistema energético no crece al mismo ritmo que la IA. Solo en 2025, los centros de datos representaban el 1,5 % de la demanda mundial de electricidad, pero para 2030, se espera que se duplique al 3 % aproximadamente. En los países, esas cifras aumentan; por ejemplo, en Estados Unidos, se estima que los centros de datos representarán casi la mitad del crecimiento de la demanda de electricidad hasta 2030.
Ante este escenario, la AIE insta por soluciones rentables y renovables para abastecer las necesidades de los centros de datos, sin afectar las tarifas de la electricidad doméstica y empresarial. La idea es crear un sistema energético más avanzado y electrificado que vaya en sintonía con el crecimiento de la tecnología.
Los centros de datos de IA pueden generar soluciones energéticas y ambientales
Lo curioso del caso es que la misma IA que está causando las presiones energéticas también puede ser la solución para crear sistemas energéticos más avanzados. La IA puede resolver retos optimizando operaciones, reduciendo costos, mejorando la eficiencia y disminuyendo las emisiones, todo a través de una gestión integral.
Por lo tanto, usar el problema como una solución puede ser viable para el futuro de los centros de datos de IA. De hecho, en Pensilvania han dado un salto histórico en su consumo eléctrico impulsado por la inteligencia artificial, lo que confirma su capacidad para resolver la misma problemática que se ha generado con su crecimiento.
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