La IEA reconoció que la humanidad se está enfrentando a una interrupción en la cadena de suministro de energía como nunca en la historia debido a la guerra en Medio Oriente y el bloqueo del estrecho de Ormuz, por lo que publicó un informe en el que enumeró 10 posibles medidas a adoptar por las autoridades nacionales de cualquier país con el objetivo de evitar el desabastecimiento tanto como sea posible.
Prepararse para lo que viene
Las consecuencias inmediatas de la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e irán, empiezan a sentirse mucho más allá de la región en conflicto. El bloqueo total del estrecho de Ormuz generó un aumento considerable del valor del petróleo, los alimentos y pesticidas, y varios países ya tuvieron que tomar medidas para evitar el desabastecimiento total, como la imposición del trabajo remoto y el fomento al uso del transporte público.
En este sentido, desde la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés), reconocieron que nos encontramos ante «la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial» y que «la falta de suministro está teniendo un impacto significativo en los mercados globales, elevando el precio del crudo por encima de los 100 dólares por barril».
Por ello, el organismo internacional publicó un documento en el que enumera diez medidas a adoptar, tanto por las autoridades estatales y empresariales como por los hogares particulares y usuarios, «para protegerse de la actual crisis del petróleo y aliviar la presión sobre la asequibilidad».
Reabrir el estrecho como medida inmediata
En el texto, los técnicos de la IEA reconocen inicialmente que «la reanudación del tránsito por el estrecho de Ormuz es la medida más importante para restablecer la estabilidad en los flujos de petróleo y gas y reducir la presión sobre los mercados y los precios». No obstante, los expertos están de acuerdo en que, aunque la guerra terminase mañana, las labores para garantizar el paso seguro a través del Ormuz podrían durar meses.
Aun así, el organismo internacional felicitó la iniciativa de sus miembros que dieron «un paso crucial el 11 de marzo al poner a disposición del mercado 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas de emergencia», en lo que fue la mayor liberación de reservas en la historia de la IEA.
¿Qué hacer mientras tanto?
Según el documento, los técnicos de la IEA confeccionaron la lista a partir de la experiencia del organismo en seguridad energética y en ejemplos específicos de algunos países que ya tomaron medidas debido a su dependencia casi total del petróleo de Medio Oriente, sumado a esto la experiencia no tan lejana de la pandemia por covid-19.
De ese período sale la primera propuesta: el home office. Trabajar desde casa siempre que sea posible «puede reducir significativamente el consumo de petróleo derivado del desplazamiento». Por otra parte, bajar los límites de velocidad en las autopistas en al menos 10 km/h puede significar un ahorro de combustible por conductor de entre un 5% y un 10%.
Por otra parte, el organismo recomendó fomentar la adopción del transporte público y el uso compartido de vehículos con el fin de tener menos automóviles recorriendo las calles, lo que también reduciría los problemas de tráfico. Además, señalan que limitar el acceso a ciertas áreas en días u horarios específicos podría generar un ahorro de entre el 1% y el 5% del consumo nacional de petróleo.
También recomendaron el uso de prácticas de conducción ecológica para los vehículos comerciales de carretera y de reparto de mercancías y dejar paulatinamente de utilizar GLP (gas licuado de petróleo) como combustible para autos. Finalmente, se recomendó evitar los viajes en avión y el uso de combustible fósil en las cocinas.