Japón ha conseguido algo que parecía imposible: absorber la energía del Sol en el espacio. Y no solo eso. También la ha disparado hacia la Tierra. Un contexto que retumba en el sector energético y le muestra a la humanidad que todavía no ha alcanzado su techo. La energía solar se alza como una de las fuentes de energía renovables más útiles e importantes del mundo, especialmente en aquellos países con más días soleados que nublados. Después de tantos años e iniciativas puestas en marcha, podría pensarse que la tecnología relacionada con el Sol ha alcanzado su máximo desarrollo, pero podría estar apenas tomando impulso.
La energía ha sorprendido hasta ahora, pero lo hará aún más
Tras exponerse cómo fue la evolución de la energía solar en 2025, el foco de la industria está puesto sobre el progreso de la tecnología solar. En un mundo marcado por la transición energética, el ser humano sigue «luchando» por dejar de depender de los combustibles fósiles y seguir potenciando el uso de las energías renovables. La relevancia de la energía solar se justifica en el hecho de que procede de la radiación del Sol y se aprovecha de dos formas estratégicas.
Según el uso final que se le otorga a la energía del Sol, hay dos formas de diferenciarla. La primera convierte la luz en electricidad a través del efecto fotovoltaico. Es la famosa energía solar fotovoltaica. Lo hace con el uso de materiales semiconductores (habitualmente silicio). Este tipo de paneles solares son modulares y escalables. Los vemos en instalaciones domésticas, grandes parques conectados a la red y proyectos intermedios.
El segundo tipo de energía solar es la solar térmica, que utiliza el Sol para calendar fluidos (como agua o aceite) que pueden utilizarse directamente, dando lugar a agua caliente o calefacción. También se emplea para la producción de vapor y electricidad en centrales termosolares.
Tomar la energía del Sol en el espacio y mandarla a la Tierra, la propuesta de Japón
Una prueba clara de cómo está avanzando la tecnología solar es el proyecto OHISAMA de Japón, cuya inspiración es esa misma palabra japonesa que significa «sol». Hasta ahora, los paneles solares mencionados operaban en la Tierra, pero el país oriental planea dar un paso más. Quiere poner a funcionar una estación espacial solar capaz de transmitir la energía el Sol de manera inalámbrica a la Tierra desde el espacio.
La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) lidera esta misión, de la mano de importantes actores de la industria energética. El propósito es establecer una planta solar en órbita, compuesta por paneles gigantes de hasta dos kilómetros de extensión. Desde el espacio, se tomará la energía solar sin limitaciones de clima o ciclo día-noche. Luego, se mandará a la Tierra en forma de microondas.
Los planes abarcan estaciones receptoras diseñadas para captar esas microondas. Precisamente una de las más avanzadas es el sistema creado por el programa OHISAMA. Dichas estaciones reportan un espacio que podría llegar hasta los 40 km2, con antenas capaces de obtener la señal de manera precisa y transformarla en electricidad útil.
En qué punto está la energía solar espacial de Japón
En las pruebas iniciales de Japón, ya se ha conseguido la transmisión de alrededor de 1 kilovatio de energía, equivalente a la energía necesaria para hacer funcionar un lavavajillas (u otro electrodoméstico pequeño similar) por el transcurso de una hora. La proyección de Japón es que este número sea solo el principio de algo mucho más grande. Solo pensar lo que quiere hacer Japón resulta atractivo: equipar un satélite con paneles solares en órbita sin obstáculos y recolectar energía las 24 horas del día los 7 días de la semana. En contraposición, aseguran que México está a punto de oscurecerse.
