Mientras los líderes internacionales se esfuerzan por contener los efectos de la guerra en Medio Oriente, el enfrentamiento entre Ucrania y Rusia corre riesgo de provocar un accidente nuclear por la interrupción del suministro eléctrico necesario para mantener en funcionamiento la central nuclear de Zaporiyia. Por ello, el Organismo Internacional de Energía Atómica pidió un alto al fuego en la zona para garantizar reparaciones.
Zaporiyia, foco crítico para la región
Ubicada al sureste del país, a orillas del río Dniéper, la central nuclear de Zaporiyia se alzó como la más grande del continente europeo, con 6 reactores VVER-1000 capaces de producir, en su conjunto, alrededor de 6000 MW de energía.
Desde su puesta en marcha en 1995, la planta representó el inicio de una nueva era para la ex Unión Soviética. Y, hasta que la guerra con Rusia estalló en 2022, los reactores llegaron a abastecer más de un 20% de la demanda de electricidad de Ucrania.
Sin embargo, los constantes bombardeos contra las instalaciones nucleares y la destrucción de la represa de Kajovka (que suministraba los volúmenes de agua necesarios para llevar a cabo el proceso de fisión) limitaron la capacidad de producción de los reactores, cuya actividad se volvió peligrosa al no contar con las garantías de funcionamiento necesarias.
Convertida en blanco predilecto de la estrategia militar de las tropas rusas, Zaporiyia sufrió, en los últimos días, el corte de las líneas de transmisión que conectaban sus reactores a Dniprovska, y resultaban fundamentales para que el sistema nuclear continuara en pie.
En relación con ello, muchos señalan el interés del Kremlin en reconectar el sistema a fuentes de origen ruso y consolidar la apropiación de la maquinaria nuclear, objetivo que, por el momento, estaría impedido por las circunstancias críticas que rodean a los 6 gigantes.
Mientras tanto, millones de ucranianos se vieron obligados a sobrevivir al invierno en medio de la crisis energética que desencadenó la falta de acceso a la electricidad y a la calefacción, hecho que representó un duro golpe a la capacidad de combate del frente ucraniano.
La OIEA pide un cese a los ataques
En este escenario, la OIEA advirtió sobre el riesgo que representa la pérdida de las conexiones que sostenían el circuito de Zaporiyia, ya que su potencia eléctrica es imprescindible para asegurar el bombeo de agua que remueve el calor producido por las moléculas de uranio, que continúan realizando sus procesos químicos hacia el interior del reactor.
De lo contrario, sería cuestión de tiempo para que el calor almacenado ocasione un desastre nuclear por la liberación de gases radiactivos que atentarían contra la vida humana, vegetal y silvestre de la región, y por la contaminación del agua, dada la cercanía con el río Dniéper.
Por ello, el organismo llamó este martes a un alto al fuego de carácter urgente, para garantizar la posibilidad de llevar a cabo los arreglos necesarios y evitar que los reactores pierdan la conexión con Dniprovska (que los proveía de 750 kV) y su funcionamiento dependa exclusivamente de una única línea de respaldo.
Según comunicaron por redes sociales, el director de la OIEA, Rafael Grossi, dio inicio a las conversaciones con los respectivos gobiernos de Zelenski y Putin «para establecer un alto el fuego local que permita reparar la línea eléctrica dañada». Mientras tanto, especialistas de la plataforma se encuentran monitoreando la zona.
Advertencias previas
El 24 de febrero pasado, al cumplirse cuatro años del inicio del conflicto bélico, Grossi ya había advertido acerca de la necesidad de blindar los reactores ucranianos para prevenir un accidente nuclear, destacando la precaria seguridad de Ucrania, por lo que el organismo que dirige se comprometió con marcar presencia en la zona crítica (Infobae).
