Desde la Casa Blanca, Donald Trump presentó la normativa final «Set 2» del Estándar de Combustibles Renovables (RFS), que pertenece a una medida de la EPA que revierte las políticas previas que causaron el cierre de 4 plantas de biodiésel en Iowa. Por este motivo, la reforma demuestra cierta intención de priorizar al agricultor local y fortalecer la independencia energética de los Estados Unidos, lo que podría generar más de US$10 000 000 en las economías rurales del país.
El plan se alinea con el programa RFS
En esta oportunidad, la regla establece ciertos requisitos de volumen de combustible para 2026 y 2027 en los niveles más altos en estos 20 años, demostrando que este incremento pretende llevar adelante el plan de crear más de 100 000 nuevos puestos de empleo en los sectores agrícola y manufacturero nacional.
Asimismo, Lee Zeldin garantizó que la iniciativa marca estabilidad en el mercado interno, lo que lo hace más confiable para los cultivos, sobre todo porque el programa RFS realinea su intención original de aumentar el uso de biocombustibles propios. Sin embargo, al reducir la dependencia del petróleo extranjero, la EPA da la seguridad que necesitan los productores a largo plazo en materia de energía renovable.
Cabe mencionar que el «Set 2» es clave a la hora de alcanzar la denominada «Edad de Oro» de la agricultura estadounidense, por eso las autoridades mencionan que al tener estas mejoras operativas podría darse que las comunidades rurales prosperen mediante ingresos enormes, logrando liberar el potencial energético de la nación.
El «Set 2» tiene récord en ingresos y empleo en el sector rural
La secretaria Brooke L. Rollins indicó otro requerimiento de mezcla de biocombustible en el suministro nacional, pero debido al liderazgo del presidente Trump, se muestra un incremento que va desde los US$3 000 000 000 y US$4 000 000 000 en los ingresos agrícolas netos, siendo que el valor del aceite de soja y maíz para energía llegará a los US$31 000 000 000 en 2026.
Con respecto al año 2025, hubo un crecimiento de US$2 000 000 000, pero para alcanzar los objetivos de 2026 y 2027, la EPA sostiene que la producción de diésel renovable debe subir más del 60%, superando los volúmenes del «Conjunto 1» establecidos durante la gestión de Joe Biden y Harris. Esto demuestra que la normativa «Set 2» podrá añadir más de US$10 000 000 000 a las economías rurales y creará 100 000 puestos nuevos de trabajo.
Algo a tener en cuenta es que la creación de nuevos puestos de trabajo se distribuirá entre los sectores de manufactura y la cadena de producción agrícola norteamericana; por eso se busca desde la EPA darle certeza a los productores de maíz por el nivel de biocombustibles convencionales estables. En ese sentido, el volumen se fijó en US$15 000 000 000 para el período 2026-2027, indicando la continuidad operativa de las plantas de etanol.
Retorno al dominio energético y crecimiento del empleo rural
En el gobierno de Trump, se ubica como prioridad la expansión de biocombustibles nacionales para reducir la dependencia del crudo extranjero en 300 000 barriles diarios porque, bajo el liderazgo de Lee Zeldin, la EPA eliminó los subsidios a vehículos eléctricos, alineando el programa RFS con la Ley de Aire Limpio, porque esta reestructuración técnica busca favorecer a los combustibles líquidos y gaseosos producidos por agricultores estadounidenses.
De igual manera, el senador Chuck Grassley mencionó que esta normativa revierte el impacto negativo de la administración de Biden, la cual paralizó 4 plantas en Iowa. También, el funcionario insistió en que este cambio fomentará el crecimiento económico sin precedentes para demostrar un compromiso firme con la estabilidad financiera de las familias que residen en el corazón del país; entonces la EPA concretó una reasignación del 70% de las obligaciones de volumen exentas para asegurar un mercado de créditos funcional que resuelve la acumulación de peticiones de pequeñas refinerías.
