En un desafío directo a las recientes estrategias de energía de la administración federal, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, anunció una gran expansión del compromiso del estado con la fuerza laboral verde. Con una flamante asignación de US$50 millones, el estado espera preparar a miles de trabajadores para las oportunidades de alto nivel que ofrecen la eficiencia energética y las energías renovables. Esta inyección de capital es parte de un compromiso de US$320 millones con el desarrollo de habilidades técnicas, garantizando que la transición hacia una economía libre de emisiones se convierta también en un motor de movilidad social y una economía estable.
Un pilar para la independencia energética de Nueva York
La nueva financiación se destinará a dos programas fundamentales para la aplicación de una esencia capacitada en energía limpia: «Formación en Habilidades Técnicas y Recualificación». La gobernadora Hochul considera que: «La embestida del partido republicano de Washington contra las renovables no detendrá a Nueva York en su paso de líder de emprendimiento en energía limpia», decía la gobernadora en el marco de todo lo que suponían estas inversiones: «impulsan la reducción de los costos de energía para las familias en todo el estado».
Nueva York ya se erige como un modelo nacional con más de seis gigavatios de energía solar instalada y la puesta en actividad de South Fork Wind, que se trata de la primera granja eólica marina del país. La meta es que otros proyectos como Empire Wind y Sunrise Wind aporten el 10% de la carga eléctrica en la ciudad de Nueva York y Long Island, además de la energía hidroeléctrica desde Quebec a través de un proyecto CHPE con alcance para el final de este año. Para hacer funcionar toda esta infraestructura crítica, el Estado precisa de mano de obra altamente cualificada.
Enfoque en la equidad: Prioridad para las comunidades desvalidas
Una de las características distintivas de este plan de US$50 millones es su énfasis en la justicia climática. El programa de Trayectorias Profesionales por US$30 millones establece que al menos el 50 por ciento de las personas capacitadas sean procedentes de «poblaciones prioritarias» o «comunidades desvalidas» (DAC), que incluyen a los residentes de comunidades históricamente postergadas, a los veteranos discapacitados y a las empresas propiedad de minorías y las de las mujeres (MWBE).
Las organizaciones escogidas para impartir estas capacitaciones recibirán ayudas de entre US$250 000 y US$1,5 millones para preparar currículos, adquirir equipos de entrenamiento y facilitar la colocación laboral. Esto supone superar las barreras de entrada al sector tecnológico-energético, ofreciendo no solo educación técnica a los estudiantes sino «servicios integrales» que aseguren que, no solo el estudiante sea capaz, sino que logre acabar la formación y conseguir un puesto de trabajo.
Recualificación técnica para la era digital y eléctrica
A los US$20 millones, se suma a su vez el Programa de Formación y Aprendizaje de Competencias Técnicas, que está centrado en los trabajadores actuales que deben conocer las nuevas tecnologías, ya que el sistema eléctrico se ha modernizado y digitalizado. «Debemos mejorar las habilidades de nuestra fuerza laboral con estos activos energéticos más inteligentes», remarcó Justin E. Driscoll, presidente de la Autoridad de Energía de Nueva York (NYPA).
Dicho programa estará centrado en el aprendizaje de habilidades que se espera que sean absolutamente necesarias, tales como:
- Electrificación de edificios y bombas de calor
- Almacenamiento de energía y sistemas de redes inteligentes
- Infraestructura de carga de vehículos eléctricos
- Distribución eléctrica y transmisión eléctrica de alta tecnología
Doreen M. Harris, presidenta de NYSERDA, antes de referirse a estos programas de formación en el campo de la práctica, reiteró que son necesarios para «mejorar nuestra independencia energética y poder contar con un sistema más asequible».
