Las posibilidades en el océano son infinitas.
No solo nos permite disfrutar de especies increíbles, la pesca y actividades entretenidas como navegación o snorkel, sino que también nos ofrece una nueva perspectiva energética. Una en la que los límites parecen desdibujarse para dejar paso a la imaginación y las aspiraciones más altas.
Una «serpiente» gigante podría ser la pieza clave en el rompecabezas energético global. Es una gran apuesta y las proyecciones son prometedoras, pero… ¿será suficiente para ayudar a cubrir la escasez de energía?
Crean una tecnología capaz de darnos «eso» que permanece oculto en el océano
Una compañía danesa está probando un proyecto piloto de energía en el océano.
Cuando se quiere producir energía en el océano, se utiliza el viento, las olas, las corrientes y las mareas.
Todas estas fuerzas pueden convertirse en electricidad con el uso de múltiples tecnologías, ayudando a aliviar la crisis energética global.
Energía eólica marina, mareomotriz, de las corrientes marinas, de las olas, térmica oceánica y del gradiente salino son algunas de las energías que nos brinda el océano.
Y este nuevo proyecto podría resultar en la fuente de energía definitiva.
Cuando las energías tradicionales nos «fallan», el océano siempre está ahí
Actualmente, el sector energético atraviesa un profundo proceso de transformación. Pese a que ofrecen interesantes beneficios, también presentan limitaciones que las diferencian de los asombrosos resultados registrados en el océano.
En el caso de la energía solar, esta forma de producir electricidad depende mucho de días soleados, demanda una gran cantidad de espacio y una inversión inicial alta.
La energía eólica, por su parte, depende de la velocidad del viento, genera un impacto visual y sonoro a su alrededor y exige áreas abiertas y despejadas para la instalación de su tecnología.
Mientras, las energías del océano ofrecen un abastecimiento prácticamente infinito.
De hecho, el proyecto de la empresa aspira a la producción de 50 MW, más que duplicando lo que ofrece la turbina eólica más grande del mundo en China, que entrega 20 MW.
Cómo es la «serpiente» energética ubicada en lo más profundo del océano
La compañía en cuestión ha lanzado un piloto de energía undimotriz de 50 MW en Bárbados. Y lo más increíble es que también produce agua potable.
Para otorgarle un marco propicio a esta energía, se ha firmado un acuerdo entre la agencia pública Export Barbados y la danesa Watepiston.
No es ni una prueba académica ni un proyecto a gran escala, sino un punto intermedio cuyo propósito es demostrar la viabilidad técnica, financiera y operativa de un sistema modular en condiciones reales del Caribe.
La tecnología utilizada se aleja completamente de los dispositivos rígidos que estamos acostumbrados a ver en el océano.
En esta oportunidad, lo que se busca es hacer historia con algo simple, flexible y dispuesto en módulos.
Su composición alberga «cuerdas» ancladas mar adentro, de unos 350 metros de longitud. A lo largo de estas cuerdas se reparten colectores en discretas velas submarinas. Cuando las olas pasan, esas velas se mueven hacia adelante y hacia atrás.
Es ese movimiento el que pone en acción unas bombas hidráulicas integradas que presurizan agua de mar.
El agua presurizada se traslada por las tuberías hasta una estación central, donde puede utilizarse de dos formas: para accionar una turbina hidráulica convencional y producir electricidad renovable o para abastecer un sistema de ósmosis inversa para generar agua potable.
Proyección de futuro de la «serpiente» del océano
La pretensión no es que la energía de las olas del océano sustituya a la solar o eólica, sino que la complemente.
En escenarios insulares, esta tecnología podría otorgar una mayor diversificación en el mix energético, una producción local de agua potable con menor huella de carbono, mayor autonomía ante importadores de combustibles e infraestructuras más distribuidas y resilientes.
Integrando este sistema con un óptimo almacenamiento eléctrico, gestión inteligente de la demanda y redes modernizadas, el sistema puede ayudar a que el suministro conserve su estabilidad aún en momentos críticos, como los que surgen después de tormentas intensas.
Esta especie de «serpiente» artificial, la llamamos así por su forma, podría tratarse de la mayor apuesta energética en siglos. Su desempeño sobre el océano determinará hasta dónde llega su influencia. Mientras tanto, aseguran que existe otro invento capaz de salvar océanos enteros.
