El gobierno estatal de Pensilvania ha decretado límites estrictos a los centros de datos de inteligencia artificial por su alto impacto. Tanto en el ambiente como en el consumo de recursos, los centros de datos han causado preocupación y quejas por parte de los locales. Ante esta situación, Pensilvania tomó medidas de control con foco en asequibilidad energética, participación comunitaria, desarrollo económico y laboral, transparencia y protección ambiental.
Nuevas reglas en Pensilvania para controlar el impacto energético de los centros de datos
El gobernador Josh Shapiro firmó una orden ejecutiva para protección del consumidor ante el impacto de los centros de datos en Pensilvania. Los nuevos proyectos que decidan incorporarse tendrán que asumir los costos en generación de energía, transmisión, distribución e infraestructura necesaria.
En palabras del gobernador, afirmó que «si desean siquiera considerar operar en Pensilvania, deben cumplir con los estándares más estrictos del país y obtener la aprobación de la comunidad local. Los residentes de Pensilvania merecen el derecho a rechazar proyectos de centros de datos de IA no deseados y a bloquear a los desarrolladores que intentan imponerse en nuestros vecindarios sin atender las preocupaciones de los vecinos».
El objetivo es controlar el impacto que generan en las comunidades cercanas, pues los centros de datos con IA consumen gran cantidad de recursos como agua y electricidad. Esto afecta a los locales, ya que los costos aumentan por la alta demanda, además de que se exponen a interrupciones del servicio y ruidos que perturban el ambiente.
Endurecen los controles ambientales sobre los centros de datos de IA
Entre las medidas dispuestas en la orden, apuntan hacia un mayor control de su impacto ambiental. Por supuesto, el tema de los costos energéticos es una prioridad; en estados como Texas han decidido que manejen sus propios costos para evitar que se trasladen los precios a los consumidores locales.
Se estima que un solo centro de datos de IA puede consumir tanta energía como una ciudad pequeña, además del consumo de agua para enfriamiento de sus sistemas y el ruido generado por los motores. Todo ello ha causado que los residentes se sientan frustrados ante los aumentos en las tarifas.
Las medidas incluyen que gran parte de su energía provenga de fuentes renovables para ejercer un mayor control ambiental y evitar la sobrecarga de los sistemas energéticos. El impacto que generan los centros de datos con inteligencia artificial ha causado polémica por el alto consumo de recursos.
Mayor poder local para proyectos de centros de datos
Otro punto importante en la orden emitida por el gobernador de Pensilvania es que los centros de datos deberán contar con aprobaciones municipales y locales. Es decir, se eliminan los permisos rápidos otorgados a nivel estatal que permitían acelerar el proceso, por lo que a partir de ahora las revisiones serán más completas y lentas.
Por otra parte, no podrán usar acuerdos de confidencialidad sobre los proyectos, lo que aumenta la transparencia en los procesos. Mediante esta medida se le da mayor poder a los municipios en cuanto a temas de control y aprobaciones. De hecho, Pensilvania no es la única región en endurecer las reglas hacia los centros de datos; varios estados están reforzando las medidas para evitar aumentos en tarifas.
Bajo las nuevas reglas en Pensilvania para los centros de datos de IA, se abre un nuevo debate sobre las exigencias en energía y recursos en cuanto a estas infraestructuras que potencian la economía y el desarrollo tecnológico, pero a costo de un impacto ambiental y energético. El equilibrio está en contra de fuentes renovables para asumir sus propios costos, reciclaje de agua y mantener un impacto menor sobre el ambiente.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



