Parece que producir energía limpia sin afectar a la vida silvestre no siempre es sencillo.
La energía geotérmica suele ocupar menos espacio visible que otras grandes instalaciones energéticas.
Pero ¿qué ocurre con los animales que viven cerca?
En Nevada, un estudio alrededor de dos instalaciones geotérmicas encontró cambios importantes en las poblaciones de urogallo de las artemisas.
Y uno de los datos llamó especialmente la atención.
Qué ocurrió con los urogallos cerca de las plantas geotérmicas
Los científicos analizaron datos recopilados antes y durante la operación de dos instalaciones geotérmicas de Nevada.
Al revisar los números, encontraron que dentro de unas 3 millas de las instalaciones, la abundancia aparente prevista de urogallos había disminuido cerca de un 24 %.
Sin embargo, el cambio más llamativo apareció en los leks.
Estas son las áreas tradicionales a las que los urogallos regresan año tras año para realizar sus vistosos rituales de apareamiento.
Dentro de aproximadamente 1,2 millas de las plantas, la tasa de ausencia de estos leks aumentó cerca de un 730 %.
El número parece enorme, pero hay que entender qué significa.
No quiere decir que la población haya caído un 730 % ni que esa cantidad de aves haya muerto o desaparecido.
Significa que aumentó considerablemente la probabilidad de que los leks cercanos a las instalaciones dejaran de registrar la presencia de estas aves.
Entonces apareció otra pregunta.
¿Qué podía estar provocando esos cambios?
Qué pudo estar detrás del abandono de estas zonas
No podemos decir que todo esto ocurriera por una única causa.
En realidad, los investigadores encontraron varias pistas sobre lo que podía estar detrás de los cambios.
Las instalaciones geotérmicas incorporan elementos nuevos al paisaje, como edificios, caminos, iluminación, líneas eléctricas y ruido.
Y para una especie que utiliza desde hace años los mismos lugares para reproducirse, esos cambios pueden ser importantes.
Los investigadores del Servicio Geológico de Estados Unidos también encontraron algo bastante curioso.
La propia forma del terreno parecía hacer una diferencia.
En las zonas donde colinas y otras características del paisaje podían bloquear parte del ruido y la luz procedentes de las instalaciones, los efectos sobre los urogallos eran menores que en lugares más expuestos.
Pero había otro factor: los cuervos
Estas aves son depredadoras de los huevos y las crías de los urogallos, y algunas estructuras construidas por los humanos pueden darles lugares elevados desde donde posarse o anidar.
El estudio encontró que una mayor presencia de cuervos también estaba relacionada con peores resultados para los urogallos.
Además, los modelos relacionaron la cercanía a las instalaciones con una menor supervivencia de nidos y hembras.
Pero había una cuestión importante.
Los resultados procedían solamente de dos instalaciones.
El mapa que puede ayudar a evitar el mismo problema en otros lugares
Los autores dejan claro que lo observado en estas dos plantas de Nevada no puede aplicarse automáticamente a todas las instalaciones geotérmicas.
Por eso, los investigadores utilizaron lo aprendido para intentar responder una pregunta diferente.
¿Es posible elegir mejor dónde construir?
Para hacerlo desarrollaron una herramienta que combina información sobre las poblaciones de urogallos, su distribución, la distancia a las instalaciones y las características del terreno.
La idea es comparar posibles ubicaciones antes de desarrollar un proyecto y detectar dónde el impacto previsto sobre estas aves podría ser menor.
Después pusieron la herramienta a prueba.
Los investigadores analizaron 135 posibles lugares para proyectos geotérmicos en la Gran Cuenca
Y el resultado cambió bastante la perspectiva del problema.
En más de dos tercios de esos sitios, el modelo estimó poco o ningún impacto sobre las poblaciones de urogallos, principalmente porque las aves no se encontraban en las zonas donde el desarrollo tendría mayores efectos.
Eso no significa que cualquier proyecto geotérmico sea inofensivo.
Tampoco que todas las plantas vayan a provocar lo ocurrido en los dos lugares estudiados.
Lo que muestra el trabajo es algo más sencillo: cuando se trata de proteger a estas aves, el lugar donde se construye una instalación puede ser tan importante como la tecnología que se utiliza.
Puedes revisar la investigación completa en: Coates, P. S., Prochazka, B. G., O’Neil, S. T., Webster, S. C., Espinosa, S., Ricca, M. A., Mathews, S. R., Casazza, M. L., & Delehanty, D. J. (2023). Geothermal energy production adversely affects a sensitive indicator species within sagebrush ecosystems in western North America. Biological Conservation, 280, 109889. https://doi.org/10.1016/j.biocon.2022.109889
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