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Energía

Un ranchero de Kansas dudaba en arrendar parte de sus tierras para instalar turbinas eólicas, pero aceptó y hoy 50 aerogeneradores en su propiedad le aportan aproximadamente la mitad de sus ingresos

Por Skarlett Soto · 7 octubre, 2026 · 4:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Un ranchero de Kansas dudaba en arrendar parte de sus tierras para instalar turbinas eólicas, pero aceptó y hoy 50 aerogeneradores en su propiedad le aportan aproximadamente la mitad de sus ingresos
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Pete Ferrell vive en un rancho de Kansas que pertenece a su familia desde 1888.

Durante generaciones, la ganadería fue una parte fundamental del negocio familiar.

Pero a mediados de los años 90 apareció una propuesta bastante diferente.

Una empresa quería instalar enormes turbinas eólicas en sus tierras.

La primera reacción de Pete fue decir que no.

No sabía cómo aquellas estructuras podían afectar al ganado, al terreno y a la fauna que vivía allí.

Hasta que decidió viajar a California y hablar con otros rancheros que ya convivían con ellas.

¿Qué vio allí para terminar aceptando 50 turbinas en su propio rancho?

Por qué este ranchero no quería turbinas en sus tierras

La relación de la familia Ferrell con la energía venía de mucho antes.

Décadas atrás, su abuelo había arrendado parte de las tierras para extraer petróleo, y ese dinero ayudaba al rancho cuando la ganadería atravesaba momentos difíciles.

Pero las turbinas eran algo completamente nuevo.

Cuando una empresa se acercó a Pete entre 1994 y 1995 para proponerle un parque eólico, no estaba convencido.

Así que decidió ver por sí mismo qué ocurría en otros lugares.

Viajó a California y habló con rancheros que ya tenían turbinas en sus propiedades.

Allí descubrió algo que terminó cambiando su opinión.

Los productores podían seguir utilizando sus tierras para criar ganado mientras las turbinas funcionaban alrededor

Pete volvió a Kansas con otra idea sobre el proyecto.

Después de años de planificación, en 2005 comenzó a funcionar el parque eólico Elk River.

El proyecto completo tiene 100 turbinas.

La mitad están en el rancho de los Ferrell y las otras 50 se reparten entre tres propiedades vecinas.

Pero todavía quedaba una pregunta importante.

¿Qué ocurriría con un rancho dedicado a la ganadería cuando esas enormes estructuras empezaran a funcionar?

Cómo conviven las vacas con las turbinas gigantes

A simple vista, 50 turbinas parecen ocupar una cantidad enorme de terreno.

Pero el rancho de Ferrell tiene alrededor de 7000 acres.

Cuando calcularon cuánto terreno había dejado realmente de estar disponible para la actividad agrícola por las bases de las turbinas, los caminos y otras instalaciones, el resultado fue de aproximadamente 50 acres.

Alrededor de un acre por turbina.

El resto pudo seguir utilizándose para la ganadería.

Según Ferrell, la convivencia entre el parque eólico de Avangrid y el ganado prácticamente no ha interferido con el funcionamiento del rancho.

También existía preocupación por la fauna local

Una de las especies que siguieron de cerca fue la gallina de las praderas grande, un ave característica de estas zonas.

El monitoreo realizado durante los primeros años no encontró el deterioro de su población en el rancho que Ferrell había temido antes de aceptar el proyecto.

Para él, las turbinas terminaron recordándole a otra tecnología que su familia ya conocía bien.

Los antiguos pozos de petróleo.

Ambos ocupaban una pequeña parte del terreno y permitían mantener la ganadería alrededor.

Pero había una diferencia importante.

Los pozos habían dejado daños por derrames de agua salada en algunas zonas del rancho.

Con las turbinas ese problema no existía.

Y había otra diferencia que terminó siendo todavía más importante para la familia.

El viento como la mejor cosecha para proteger el futuro familiar

Los Ferrell no son quienes venden directamente la electricidad que producen las turbinas.

Lo que hacen es permitir que parte de su propiedad sea utilizada por el parque eólico y recibir pagos por ello.

Con el tiempo, ese dinero se convirtió en una parte importante de los ingresos del rancho.

Según las fuentes periodísticas, llegó a representar aproximadamente la mitad de sus ingresos.

Para alguien que vive de la ganadería, tener otra fuente de dinero puede marcar una gran diferencia.

El negocio depende del precio del ganado, pero también de algo mucho menos controlable.

La lluvia.

Una sequía puede reducir el pasto disponible y hacer mucho más difícil mantener el rancho

Los ingresos de las turbinas ayudaron a Ferrell a seguir afrontando los pagos de la propiedad incluso durante esos años complicados.

Porque puede faltar la lluvia.

Puede haber menos pasto.

El mercado también puede cambiar.

Pero el viento puede seguir soplando.

Por eso Pete terminó describiéndolo de una manera bastante sencilla.

Para él, el viento se convirtió en la mejor cosecha de su rancho.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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