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Energía

El ruido submarino de parques eólicos alteró el crecimiento del fitoplancton durante un experimento de 22 horas, sin cambios claros en zooplancton

Por Skarlett Soto · 17 octubre, 2026 · 8:55 p. m. · 6 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El ruido submarino de parques eólicos alteró el crecimiento del fitoplancton durante un experimento de 22 horas, sin cambios claros en zooplancton
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¿Puede un organismo que no tiene oídos sentir el ruido de un parque eólico?

Parece una pregunta rara, pero unos científicos de Noruega quisieron averiguarlo.

Cuando se habla del ruido de las turbinas eólicas en el mar, casi siempre pensamos en las ballenas, los delfines o los peces.

Pero hay otros organismos mucho más pequeños que también viven rodeados de esos sonidos.

Algunos son tan diminutos que ni siquiera podemos verlos a simple vista.

Y aunque no tengan oídos, eso no significa que el ruido no pueda afectarlos.

Por eso, los investigadores hicieron un experimento con plancton y grabaciones reales de un parque eólico marino.

¿Y qué pasó cuando dejaron a estos pequeños organismos expuestos al sonido durante varias horas?

Cómo lograron simular el ruido de un parque eólico bajo el agua

El experimento se hizo en una laguna marina de Noruega.

Lo interesante es que los científicos no utilizaron una sola especie criada en un laboratorio.

Fueron directamente a recoger agua de la laguna, con los pequeños organismos que vivían allí.

Había microalgas, larvas y copépodos, unos animalitos diminutos que se alimentan de otros organismos.

Después colocaron las muestras en recipientes transparentes y los sumergieron en el agua para mantener condiciones parecidas a las de su entorno.

Hasta ahí, nada demasiado complicado.

Luego instalaron altavoces bajo el agua y reprodujeron grabaciones del ruido que producen las turbinas eólicas marinas cuando están funcionando.

Para saber si ese sonido provocaba algún cambio, prepararon tres grupos.

Uno quedó expuesto al ruido natural de la laguna. Los otros dos recibieron las grabaciones, pero con diferentes intensidades.

Y así estuvieron durante unas 22 horas.

La idea era comparar qué pasaba con los organismos de cada grupo.

Pero había algo que hacía especialmente interesante esta prueba.

Las microalgas no tienen oídos y, aun así, los científicos sospechaban que podían reaccionar al sonido.

Por qué querían estudiar organismos que ni siquiera tienen oídos

Aunque las microalgas no escuchan como nosotros, el sonido produce vibraciones y cambios de presión cuando viaja por el agua.

Y hay organismos que son muy sensibles a esos movimientos.

Los copépodos, por ejemplo, utilizan pequeñas señales del agua para encontrar comida o detectar si tienen un depredador cerca.

Por eso, los investigadores pensaron que el ruido de las turbinas podía interferir con esas señales.

Quizás les costaría más encontrar alimento.

Pero también había otra posibilidad.

En experimentos anteriores, algunas microalgas habían crecido más cuando las exponían a determinados sonidos.

Así que los científicos querían saber si podía ocurrir algo parecido con las que habían recogido en la laguna.

Y esto no es un detalle menor.

El fitoplancton, que incluye esas algas microscópicas, utiliza la luz para hacer fotosíntesis, produce oxígeno y sirve de alimento a muchos animales marinos.

Después esos animales son comidos por peces y otras especies más grandes.

Es decir, aunque apenas podamos verlos, estos organismos son parte fundamental de la vida en el océano.

Por eso los científicos querían comprobar si el ruido podía cambiar su crecimiento o la manera en que otros animales se alimentaban de ellos.

Y cuando terminaron las 22 horas, encontraron algo que les llamó bastante la atención.

Qué pasó con el plancton después de 22 horas de ruido

Cuando los investigadores compararon las muestras, vieron que el fitoplancton expuesto a las grabaciones había crecido más rápido.

En cambio, el grupo que solo estuvo bajo el ruido natural de la laguna mostró un crecimiento menor.

Pero eso no fue todo.

En los recipientes expuestos al sonido de las turbinas, el balance de oxígeno también fue más positivo.

Esto podría indicar que las microalgas estaban realizando una mayor actividad fotosintética.

Hasta ahí, parecía que el ruido había provocado algún cambio en ellas.

Pero faltaba comprobar otra cosa.

¿Qué había pasado con los pequeños animales que se alimentaban de esas algas?

Los científicos pensaban que el ruido podía dificultarles encontrar comida.

Sin embargo, no encontraron diferencias significativas en la cantidad de fitoplancton que consumían.

O sea, no había pruebas claras de que las algas hubieran crecido más simplemente porque los otros organismos comieran menos.

Entonces, ¿por qué crecieron más?

Eso todavía no pudieron explicarlo.

Una posibilidad es que las vibraciones hayan influido directamente en la actividad de las microalgas, pero por ahora no saben exactamente cómo habría ocurrido.

Y claro, después de conocer estos resultados, aparece otra pregunta.

¿Significa que el ruido de las turbinas es bueno para el mar?

No necesariamente.

Que las algas crezcan más rápido no quiere decir que todo el ecosistema esté mejor.

En el océano, unos organismos dependen de otros. Si cambia el crecimiento del fitoplancton, también podrían cambiar las relaciones con los animales que se alimentan de él.

Pero tampoco podemos decir que el ruido esté dañando el ecosistema.

El experimento duró apenas 22 horas y se hizo con grabaciones reproducidas mediante altavoces.

No había turbinas funcionando junto a las muestras.

Así que todavía falta saber si pasaría lo mismo alrededor de un parque eólico real.

Y también qué ocurriría si el plancton estuviera expuesto al ruido durante semanas o meses.

Lo curioso es que, hasta ahora, cuando se estudiaban los efectos del ruido submarino, casi siempre se pensaba en animales grandes

Las ballenas, los delfines o los peces.

Pero este experimento mostró que también pueden aparecer cambios en organismos tan pequeños que ni siquiera tienen oídos.

Y eso es algo que vale la pena seguir investigando.

Porque, aunque no los veamos, esos pequeños seres vivos sirven de alimento a muchos otros animales del océano.

Por ahora, los científicos no saben si el cambio que observaron termina siendo bueno o malo para el mar.

Lo que sí saben es que el ruido de las turbinas puede afectar a organismos que hasta hace poco casi nadie tenía en cuenta cuando se hablaba de contaminación acústica submarina.

 

Puedes revisar el estudio completo en: Courboulès, J., Soulié, T., Rojas, E., Norro, A., Aberle, N., & Širović, A. (2026). Low frequency offshore wind farm noise affects natural planktonic communities during an in situ microcosm experiment in Norwegian coastal waters. Scientific Reports. Advance online publication. https://doi.org/10.1038/s41598-026-71531-0

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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