El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, analizó las acciones de Donald Trump con respecto a Irán y, de acuerdo con su balance, la evaluación de la guerra es positiva, si se acepta un corto lapso de inflación y precios altos en el petróleo a cambio de una generación completa sin el riesgo de bombas nucleares iraníes. El mensaje resume la lógica detrás de la escalada militar que impulsa la administración de Trump.
Para Scott Bessent, EE. UU. está neutralizando al régimen iraní
En la misma línea que sus declaraciones acerca de la suba del precio del petróleo, como un costo temporal que hay que asumir en pos de reducir las amenazas de Irán a largo plazo, Bessent insistió en que Trump está «neutralizando al régimen iraní y trayendo la paz a Medio Oriente», una declaración compartida por los mandos de las fuerzas armadas y el ala económica de la administración de Donald Trump.
Para su equipo de gobierno, la idea central consiste en acortar el tiempo de conflicto para evitar la posibilidad a futuro de que Irán cierre el Estrecho de Ormuz, o de que complete un programa nuclear que sea operativo. Para Bessent, con apenas uno o dos años más de margen hubiera sido «imposible impedir» la obtención de armas nucleares por parte de Irán. La visión de Bessent ha sido sostenida en distintas entrevistas, condensada en la frase en la que afirma preferir «50 días de precios elevados» antes que transitar décadas con un gobierno iraní portando armas nucleares.
Scott Bessent también ha señalado que «no hay prosperidad sin seguridad» y ha planteado que el escenario previo al ataque estadounidense era una «ilusión de seguridad», ya que Irán avanzaba en su programa militar y la posibilidad de un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz estaba latente. En palabras de elogio a Donald Trump, Bessent ha afirmado que gracias a sus decisiones «el mundo ahora es un lugar más seguro», opinión que contrasta con la de numerosos analistas que señalan el peligro de que la región se deslice a un conflicto de larga duración.
Un corto plazo «incómodo» a cambio de seguridad a largo plazo
En este momento, si bien el Estrecho de Ormuz se mantiene formalmente abierto, existe una tensión extrema en la zona e Irán amenaza con cerrarlo si Estados Unidos cumple con sus amenazas más recientes acerca de atacar la infraestructura eléctrica iraní en represalia, algo que desde Irán califican como un crimen de guerra. Además, desde el país asiático han señalado que la vía marítima se encuentra abierta para «todos los barcos, excepto los vinculados a sus enemigos».
Esto ha elevado el precio del petróleo, tanto en la actualidad como en proyecciones futuras, por lo cual analistas y empresas de energía se encuentran trabajando con escenarios de reapertura entre finales de marzo y mediados de año, pero también con la posibilidad de enfrentarse a un escenario en el que el Estrecho de Ormuz permanezca cerrado de manera prolongada, lo que influye en el tipo de abastecimiento que realizan y en el valor de contingencia de los barriles.
Para Scott Bessent, siguiendo con la retórica de Trump, el conflicto armado es una necesidad en términos de seguridad a nivel mundial y algo que ha afectado el precio del combustible pero de manera temporal, una mirada que plantea que EE. UU. avanzará en sus propósitos militares en el corto plazo, aunque en la realidad no se tienen certezas acerca de cuál será el destino del conflicto y cómo resolverán la situación particular en el Estrecho de Ormuz, de sumo interés para Europa, Asia y una parte de América.
