Durante décadas, los salmones de la cuenca de los ríos Columbia y Snake han quedado en medio de una discusión difícil de resolver.
Por un lado están las represas, que producen electricidad y cumplen otras funciones importantes para la región.
Por el otro, poblaciones de salmón y steelhead protegidas que deben atravesar ese sistema durante sus migraciones.
En 2023, un acuerdo parecía haber abierto otro camino y el litigio quedó suspendido.
Pero la administración Trump retiró al gobierno federal de ese acuerdo en 2025 y el conflicto regresó a los tribunales.
¿Qué tendrían que hacer ahora las represas cuando comenzara la siguiente migración?
Por qué los salmones y las represas llevan décadas en los tribunales
La cuenca de los ríos Columbia y Snake fue históricamente un territorio fundamental para distintas poblaciones de salmones.
Pero la construcción de represas e instalaciones hidroeléctricas a lo largo del siglo XX transformó profundamente estos ríos.
Las represas son uno de los factores que afectan a los peces migratorios, junto con otras presiones ambientales.
El problema es que encontrar un punto de equilibrio entre la producción de energía y la recuperación de estas poblaciones no ha sido sencillo.
El conflicto lleva décadas en los tribunales.
Además, el salmón tiene una importancia especial para varias naciones tribales de la región, cuyos tratados con Estados Unidos protegen derechos relacionados con la pesca.
En 2023 parecía haberse encontrado otra vía.
Un acuerdo entre la administración Biden, estados, tribus y otras partes involucradas permitió suspender temporalmente el litigio mientras avanzaban diferentes compromisos relacionados con la recuperación de los peces y la energía.
No todos estaban de acuerdo con ese camino.
Representantes de servicios eléctricos y otros sectores de la región cuestionaban algunas de las medidas y sus posibles efectos sobre la generación y los costos.
Y en junio de 2025 todo volvió a cambiar.
La retirada del acuerdo devolvió el conflicto a los tribunales
La administración de Donald Trump ordenó a las agencias federales retirarse del acuerdo.
El gobierno justificó su decisión señalando preocupaciones relacionadas con la generación hidroeléctrica, la agricultura, la navegación y los costos de la energía.
La retirada permitió que el litigio volviera a ponerse en marcha.
Oregón, tribus y organizaciones conservacionistas buscaron entonces recuperar algunas de las medidas destinadas a proteger a los peces durante sus migraciones.
Del otro lado también había preocupación.
Representantes del sector eléctrico advertían que enviar más agua fuera de las turbinas podía reducir temporalmente la generación hidroeléctrica y aumentar los costos.
El conflicto volvía así al mismo punto difícil.
Más agua utilizada para facilitar el paso de los peces significa que una parte menor de ese caudal puede utilizarse en ese momento para generar electricidad.
Pero mantener las operaciones sin cambios también podía afectar a poblaciones protegidas de salmón y steelhead.
La decisión volvió a quedar en manos de un juez federal.
Y el 25 de febrero de 2026 llegó la respuesta.
Ocho represas tendrán que dejar pasar más agua durante las migraciones
El juez federal Michael H. Simon del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Oregón, concedió parcialmente una orden judicial preliminar que modificó temporalmente la operación de ocho represas de los ríos Columbia y Snake.
La medida no ordena cerrarlas.
Tampoco exige demolerlas.
Lo que cambia es la forma en que parte del agua circula por ellas durante determinados periodos de migración en primavera, verano y otoño.
En vez de enviar toda esa agua a través de las turbinas para generar electricidad, una mayor cantidad debe pasar por los vertederos.
Así, más salmones juveniles pueden utilizar esa ruta durante su viaje río abajo y reducir su paso por las turbinas y otras partes del sistema hidroeléctrico.
La orden también contempla operaciones con niveles más bajos en algunos embalses.
En conjunto, estas medidas pueden favorecer flujos más rápidos y fríos durante determinados periodos y facilitar el desplazamiento de los peces hacia el océano.
Pero existe un costo potencial
Al desviar agua de las turbinas, las represas pueden producir menos electricidad en esos momentos, una de las razones por las que representantes del sector eléctrico se han opuesto a algunas de estas medidas.
La decisión del juez, sin embargo, no resuelve definitivamente la discusión.
Se trata de una orden preliminar mientras continúa un litigio que lleva décadas enfrentando diferentes intereses alrededor del mismo sistema fluvial.
Por ahora, ocho represas tendrán que modificar parte de sus operaciones durante las migraciones.
Lo que ocurra después con el acuerdo, las medidas para los salmones y la operación a largo plazo de las represas todavía sigue en discusión.
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