En conferencia de prensa, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió a la cooperación militar que existe entre su país y las Fuerzas de Defensa de Israel con el éxito de la operación «Furia Épica», dejando en claro que, tras nueve días de maniobras militares, la administración norteamericana revela que se lleva a cabo el desmantelamiento sistemático de las capacidades ofensivas de Irán.
Desmantelamiento de la infraestructura de ataque y capacidades aéreas
Algo que detalló Trump en su discurso es que el ataque remoto de Irán se encuentra en su punto más bajo, con la producción de drones paralizada y las capacidades de misiles reducidas a menos de un 10%, porque, a través de la identificación y destrucción de más de 5000 objetivos estratégicos, se neutralizó los centros de fabricación y los puntos de suministro importantes.
Cabe mencionar que esta ofensiva dejó al régimen sin las herramientas necesarias para proyectar poder o financiar la inestabilidad mediante ataques de largo alcance, teniendo en cuenta que el éxito operativo es casi total, porque la estrategia mantiene bajo reserva objetivos de alto impacto relacionados con la producción eléctrica y servicios vitales, utilizándolos como una herramienta de presión final.
De igual manera, el objetivo no es la destrucción innecesaria, sino asegurar que la reconstrucción de cualquier capacidad agresora tome décadas, pero con las fuerzas iraníes neutralizadas, Estados Unidos pone en evidencia la consolidación de una paz duradera, para garantizar la seguridad eliminando el adversario para rearmarse.
Trump lanza una advertencia dura para el régimen
En lo que respecta a la operación militar llamada «Furia Épica», el líder republicano realizó una gran labor en materia del despliegue de una fuerza naval y tecnológica sin precedentes para garantizar que el flujo global del petróleo no vuelva a ser rehén de regímenes hostiles.
«No voy a permitir al régimen terrorista mantener al mundo hostigado e intentar detener el suministro de petróleo y, si Irán hace algo para hacer eso, se van a golpear a un nivel mucho, mucho más duro. Voy a sacar a esos objetivos que eran fáciles y que mencioné antes; los sacaremos tan rápido que nunca podrán recuperarse, nunca. Si quieren jugar ese juego, mejor no jugar ese juego», señaló Trump.
Lo cierto es que con capacidades avanzadas de detección de minas y una vigilancia constante sobre el Estrecho de Ormuz, se pudo neutralizar la amenaza de drones, misiles y embarcaciones iraníes que han acosado al comercio internacional. «En el largo plazo, los suministros de petróleo serán más seguros sin la amenaza de los barcos iraníes, drones, misiles, amenazas nucleares o cualquier otra cosa. Así que el estrecho de Ormuz va a permanecer seguro», remarcó.
Estrategia militar para que el adversario no logre recuperarse
La operación militar que desarrolló Estados Unidos ubica en el centro la posibilidad de eliminar objetivos estratégicos con velocidad para evitar la recuperación del adversario, pero tras años de ataques sistemáticos contra cientos de barcos comerciales por parte de grupos proiraníes, lo que marca la impunidad en la región, cualquier intento de sabotaje adicional se encontrará con gran resistencia para defender la zona del terrorismo.
«Nos vamos a golpear tan duro que no será posible para ellos o nadie más ayudarlos a recuperar esa sección del mundo si hacen nada. En los últimos años, el régimen y sus proxys terroristas han lanzado ataques a cientos de barcos comerciales; estamos poniendo fin a toda esta amenaza, una vez y por todas. Y el resultado será un precio de petróleo y gas más bajo para las familias americanas», remarcó Trump. Sin embargo, el objetivo final es que, una vez eliminada la interferencia terrorista, los suministros de energía serán más seguros que nunca.
