El gobernador de Utah, Spencer Cox, confirmó mediante sus redes sociales que el presidente republicano elevó la petición oficial al Congreso para que el distrito sea beneficiado con el millonario desembolso, que será destinado a financiar las labores de restauración y mantenimiento del Great Salt Lake o Gran Lago Salado.
Crisis en el Great Salt Lake
Ubicado en la región norte de Utah y al oeste del territorio nacional, el Gran Lago Salado es considerado el más grande del hemisferio occidental y, por su carácter de cuenca terminal, evita la liberación de sustancias tóxicas que se acumularon durante décadas como residuos de la actividad minera de la zona.
Asimismo, representa la fuente primaria de alimento para miles de bandadas de aves migratorias que acuden a sus orillas para cazar camarones y moscas de salmuera. Además, los mismos camarones conforman un producto primordial del mercado de exportación del distrito.
Sobre las cualidades del lago también se alza una importante industria de esquí gracias al lake effect snow, que, con la humedad generada por el calentamiento de sus aguas, logra importantes cantidades de nieve densa que ayuda a la conformación de pistas ideales para el deporte, que es también una de las atracciones turísticas de la zona.
Sin embargo, los extensos beneficios del lago están bajo riesgo de extinguirse por la sequía: hacia fines de 2025, el Gran Lago alcanzó su tercer nivel más bajo desde 1903, registrando apenas 4191 pies sobre el nivel del mar en su brazo sur, según informes de la Universidad de Utah.
En este escenario, el levantamiento de las nubes de polvo tóxico, compuestas principalmente por arsénico, plomo y cobre, se convirtió en una problemática de salud pública que exige tratamiento urgente, dado el riesgo de afecciones al sistema inmunológico y de generación de cáncer que trae aparejada su inhalación.
Además, la disminución del agua pone en jaque la continuidad de la cadena alimentaria de la fauna local, a la vez que atenta contra una de las fuentes de financiamiento principales del estado. Al tanto de los acontecimientos, el presidente tomó un claro posicionamiento a favor de la protección del recurso natural.
La solución de Trump a la problemática
Según confirmó el gobernador Cox, Trump accedió a incluir en su propuesta de presupuesto anual, que será evaluada por los integrantes del Congreso, hasta US$1000 millones que serán transferidos al gobierno de Utah para comenzar con las tareas de recuperación del lago.
«El presidente Trump ha solicitado oficialmente una histórica cantidad para restaurar y proteger uno de los activos ambientales más importantes de Estados Unidos», anunció el funcionario, orgulloso del compromiso de su correligionario con la causa.
Cox sostuvo que la iniciativa constituye una alianza federal para «restaurar ecosistemas, abordar especies invasoras y enfrentar el polvo tóxico», y llamó a los legisladores a apoyar desde sus bancas la propuesta para salvaguardar la salud y la economía de su comunidad.
Por su parte, el senador John Curtis también aplaudió el gesto de la administración nacional, al que considera «un paso significativo para proporcionar recursos y generar impulso para salvar el lago».
El Gran Lago esconde agua dulce: ¿la clave para revertir el daño ambiental?
En los últimos días, se conocieron los resultados de una investigación encabezada por científicos de la Universidad de Utah, quienes confirmaron la existencia de una gran reserva de agua dulce subterránea, ubicada a 3 o 4 kilómetros de profundidad del lago.
En plena crisis ecológica, el hallazgo representó una esperanza para los afectados, que podrían contar con una herramienta natural para reducir la toxicidad del polvo liberado. «Un objetivo primordial es determinar si podríamos usar esta agua dulce para humedecer los focos de polvo y eliminarlos de manera efectiva sin alterar demasiado el sistema de agua dulce», explicó el hidrólogo Bill Johnson.
