El presidente de Estados Unidos se dirigió este lunes a las naciones que se ven afectadas por el bloqueo del estrecho de Ormuz para pedirles solidaridad con la potencia occidental para garantizar la recuperación de uno de los pasos más importantes de crudo y gas natural licuado del mundo.
La crisis en Ormuz
Iniciado el conflicto bélico en el Golfo Pérsico, las fuerzas del régimen iraní echaron mano de todos los recursos a su alcance para hacer sentir el impacto de su contraofensiva a nivel internacional. Y, próximas al estrecho de Ormuz, no dudaron en tomar el control y ordenar el cese de las transacciones de petróleo a los países aliados del bloque occidental.
De inmediato, el mercado energético se paralizó por la gravedad de las consecuencias, que implicaron la disminución de la cantidad de oferta de crudo y la amenaza creciente de desabastecimiento, que ensombrecería a grandes y pequeñas economías.
En respuesta, los integrantes de la Agencia Internacional de Energía se comprometieron a liberar alrededor de 400 millones de barriles a fines de este mes, con el objetivo de descomprimir al mercado y evitar el incremento del valor del crudo, que superó la barrera de los 100 USD por barril.
Por su parte, Estados Unidos apeló a una polémica medida para prevenir la escalada de la tensión comercial: levantó las sanciones que obstaculizaban operaciones internacionales en el comercio petrolero a Rusia, impuestas por su incursión en Ucrania, para aumentar la materia prima disponible.
En lo que respecta a la Unión Europea, reporta Infobae que la alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas, evalúa alternativas para agilizar el flujo por Ormuz. Entre las opciones barajadas, la diplomática considera desplazar la misión de Aspides al estrecho, para incrementar la presión.
Mientras tanto, las potencias europeas respondieron a Trump luego de que exigiera el respaldo de la OTAN para su cruzada en Medio Oriente y la liberación de Ormuz. Keir Starmer, premier de Reino Unido, aseguró a la prensa nacional que «esta no es una misión de la OTAN», postura que también imitó el gobierno alemán.
Trump espera forjar alianzas para tomar el control del estrecho
En medio de la discusión por el plan para despejar el paso por Ormuz y desbancar a las fuerzas del régimen teocrático que resisten a los ataques de Israel y Estados Unidos, el republicano tomó la palabra desde la Casa Blanca para reiterar el pedido de ayuda a quienes estén dispuestos a convertirse en sus aliados.
«Animamos encarecidamente a otras naciones cuyas economías dependen del estrecho, mucho más que la nuestra… Queremos que vengan y nos ayuden», fueron las declaraciones con las que el funcionario dejó abiertas las puertas a la colaboración transnacional.
Asimismo, no dudó en asegurar que hay naciones que ya confirmaron su respaldo y se encuentran en camino para dirigir operaciones en la región. «Numerosos países me han dicho que están en camino. Algunos están muy entusiasmados con la idea… Y otros no», afirmó.
Respecto a la negativa de los europeos, el mandatario condenó su decisión y abrió distancia con el viejo continente, dada la desconfianza suscitada por la poca disposición a cooperar de sus representantes. «Sé que los protegeremos y, si alguna vez necesitamos ayuda, ellos no estarán ahí para nosotros», sentenció.
El líder republicano promete que el valor del petróleo descenderá
Reforzando la narrativa tranquilizadora de su administración, que inauguró esta semana promoviendo la idea de que la intempestiva suba del crudo es de carácter temporal, Trump ratificó que, «cuando esto termine, los precios del petróleo van a bajar muy, muy rápidamente».
Y, dando cuenta de la proximidad del triunfo definitivo de Norteamérica y el fin del régimen de los ayatolás, reiteró que confía plenamente en su ejército, al que describió como «el mejor del mundo», y sugirió que no está seguro de que el líder de la Revolución Islámica esté vivo.
