Debido al recrudecimiento de los ataques rusos, que han dejado fuera de servicio a gran parte de la infraestructura civil en pleno invierno, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, convocó una reunión extraordinaria de coordinación energética. El mandatario indicó que las zonas donde la situación es «más difícil» son Kiev, Járkov, Sumy, Chernígov y Dnipró. En el informe matutino de este miércoles se señaló que alrededor de 4000 edificios en Kiev continúan sin calefacción y que casi el 60 % de la capital permanece sin suministro eléctrico.
Medidas insuficientes y exenciones para el servicio militar
Zelenski se mostró en desacuerdo con las autoridades locales, que sostuvieron que los recursos disponibles son suficientes y que solo es cuestión de tiempo. «No estoy de acuerdo con esta evaluación: son necesarias medidas adicionales, así como recursos adicionales», lamentó el mandatario, y fue enfático al señalar que la falta de respuesta sobre el terreno no puede justificarse por una supuesta carencia de personal, ya que las ciudades disponen de recursos para movilizarlo.
En este contexto, el presidente anunció que el primer ministro y el ministro de Defensa verificarán la información relativa a la exención de la movilización para los trabajadores de las empresas energéticas y de servicios públicos que participan en las reparaciones de emergencia. Zelenski recordó que existe «una decisión que ya ha sido adoptada por las empresas, que concede una exención de movilización del 100 % para su personal».
Invierno severo y éxodo en la capital ucraniana
La crisis humanitaria se agudiza en la capital. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, ha confirmado que la población de la ciudad ha disminuido, tras la salida de hasta 600 000 habitantes desde el llamamiento a una evacuación provisional realizado el 9 de enero. «Imagina que no hay ni electricidad ni agua en sus casas. No pueden ducharse. Los radiadores están fríos. La situación es muy crítica», describió Klitschko, al tiempo que denunció que Putin está utilizando las temperaturas de −20 °C para «quebrar la resistencia» de los ucranianos y «sumir a la población en la depresión».
Por su parte, las Naciones Unidas, a través del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, han calificado estos ataques a gran escala contra infraestructuras civiles como «crueles» y como una «violación clara de las reglas de la guerra».
Diplomacia en Davos y pedido de ayuda
Si bien Zelenski se mantiene firme en la exigencia a sus socios internacionales (que debe concretarse en prioridades claras como misiles para la defensa aérea, infraestructura para sistemas energéticos dañados o la rápida finalización de obras), también ha sido explícito al manifestar su preocupación ante una posible pérdida de atención internacional sobre el conflicto bélico en curso, en función de otras disputas geopolíticas, como las aspiraciones estadounidenses sobre Groenlandia.
Al mismo tiempo, han comenzado a surgir noticias sobre movimientos diplomáticos en el Foro Económico Mundial que se celebra en Davos. Allí, el emisario ruso Kirill Dmitriev afirmó haber mantenido intercambios «constructivos» sobre la guerra con responsables estadounidenses (entre ellos Jared Kushner, yerno de Donald Trump), sugiriendo que «cada vez más personas comienzan a darse cuenta de la solidez de la posición rusa».
El gabinete ucraniano confía en contar a partir de hoy con la información relativa a los programas de ayuda que apoyen a la ciudadanía y empresas bajo condiciones de emergencia, buscando la adopción de aquellas medidas necesarias que puedan estabilizar la situación. De forma paralela, los servicios de reparación, así como el Servicio Estatal de Emergencia, llevan a cabo las operaciones en condiciones forzadas, dentro de lo que es posible manejar para recuperar las redes eléctricas, las subestaciones, etc., desplazando para ello los nuevos equipos que trabajan para desbaratar los drones rusos «shaheds».
