Barrio en Alemania produce 4 veces la energía que consume

El barrio cuenta con 59 viviendas que componen el distrito de aproximadamente 11.000 m² más un edificio comercial hecho en madera llamado el Barco solar. Se introdujeron sistemas para reutilizar el agua de lluvia y se usaron materiales respetuosos del medio ambiente así como una gran inversión en aislamiento térmico para minimizar la necesidad de refrigeración o calefacción, además se doto de un estacionamiento amplio ya que dentro del barrio no se puede circular con coche, como idea de que fuese más amigable con la gente, los niños pueden jugar en la calle sin temor.

Fukushima está más cerca de lo que creemos

Japón tiene 55 centrales nucleares, 14 localizadas en la zona afectada por el terremoto y el tsunami. Once enfrentaron problemas y seis sufren situaciones extremadamente graves, en particular Fukushima Daiichi. Para entender porqué Argentina no está exenta de tener un accidente nuclear nivel 7 en la escala INES –el peor posible- y porqué sus ciudadanos no están preparados para enfrentarlo, haremos un breve recorrido por las realidades nucleares de Japón, Alemania y nuestro país. Depender de una tecnología absurdamente cara y peligrosa en lugar de consolidar matrices energéticas variadas y más sustentables es suicida. Japón –víctima de ese suicidio- le acaba de asestar un golpe durísimo al mito nuclear.

Las sustancias tóxicas forman parte del menú cotidiano

El hallazgo de dioxinas en los piensos y en la carne y los huevos de Alemania ha generado la emergencia sanitaria en la UE, donde en los últimos años se han sucedido alarmas por contaminaciones diversas de la cadena alimentaria. La alarma no es para menos. Las dioxinas se consideran como uno de los peores tóxicos fabricados por el hombre. Son cancerígenas y afectan de forma grave al sistema hormonal. La pregunta es cómo ha podido llegar una sustancia así a las granjas. Y la respuesta de los expertos es que lo hacen porque están en nuestro entorno. Las generamos como residuos de las industrias del cloro, de los pesticidas y de los plásticos. Y las emitimos al quemar residuos. Una vez liberadas, quedan en el ambiente y se incorporan a la cadena alimenticia y a nuestro cuerpo.