Escuela sin wifi

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), clasificó en mayo de 2011 los campos electromagnéticos generados por móviles y wifis en la categoría «2B», es decir, posibles cancerígenos, lista en la que se incluyen otros productos claramente nocivos como el humo de los automóviles, el cloroformo, el humo de motores, vegetales macerados, herbicidas clorofenóxicos (utilizados en la producción y aplicación de herbicidas, el cloruro de metileno (utilizado como desengrasante, en farmacias o como plaguicida) y un largo etcétera hasta un total de 271 agentes hasta la fecha.

Del huracán a una escuela sostenible en San Vicente

La Academia Richmond Vale, en esta isla caribeña de San Viente, reúne a jóvenes de todo el mundo con problemas derivados de la pobreza y el cambio climático e interesados en hacer algo al respecto, además de poner a prueba varias medidas de adaptación al fenómeno.

Promocionando la educación ambiental en Argentina

En la actualidad no hay un solo lugar exento de contaminación ambiental; en las grandes ciudades los asentamientos humanos propician problemas de basura, insalubridad, contaminación del aire, falta de zonas verdes y consecuentemente escasez de flora, drenajes en malas condiciones, contaminación del agua, entre otros factores, y aunque estos problemas de contaminación tienen muchos puntos en común con los problemas rurales, su origen es diferente ya que en estas zonas el uso de insecticidas, plaguicidas, fertilizantes, zonas de quema, contaminación del agua, entre otros problemas, son los que agudizan los problemas de contaminación y los que a la par exigen una pronta y rápida solución, que no llegará a menos que se implante un programa urgente de educación ambiental, que tenga objetivos educativos integrales y multidisciplinarios, que llegue a toda la población.

Bullying: el gran enemigo de la educación ambiental

En un Mundo donde los ancianos ya no tienen la fuerza para cambiar el pasado, y donde los adultos se sienten los únicos dueños del tiempo presente, los niños y adolescentes realmente pueden vivir un hermoso futuro ecológico, si permiten que la conciencia ambiental sea el destino y el latido de todos sus corazones.