Increíble suena que hoy en día, en muchos países los médicos al recibirse, realicen el Juramento Hipocrático, para luego transitar su vocación, recetando remedios tan lejanos de lo natural, y tan cercanos a lo artificial.

El Juramento Hipocrático

Hipócrates llamado el padre de la medicina tenía como precepto médico, la famosa frase de su autoría "Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento" que sintetiza una verdad descomunal, una frase que si se tuviera en cuenta en la vida contemporánea, ayudaría a toda la humanidad, alejando las enfermedades y también el hambre de la faz de la tierra. Ya que fue el padre de la medicina quien sostenía esto, son los médicos quienes en su totalidad deberían promover y practicar esta forma de vida.

Muchos médicos vacunan por miedo

Lo siento por muchos médicos. Realmente lo siento. Tiene que ser una cosa terrible vivir y trabajar en el miedo. Ahora, no me malinterpreten, no estoy hablando del miedo a cometer un error y dañar a su paciente, como en la siguiente observación por Danielle Ofri, MD:

Las abejas ayudan a organizar el hospital

Investigadores de las universidades de Córdoba y Granada se han basado en la estructura social de una colmena para resolver problemas de gestión hospitalarios como la creación de equipos médicos. Entre las abejas exploradoras, trabajadoras y supervisoras se establecen procesos de comunicación e intercambio de datos que pueden ser modelizados por los informáticos.

‘Transgénicos no son alimentos, son mercaderías’, señala médico argentino

El médico argentino y miembro de la Red Popular de Médicos de Argentina, Javier Balbea, estuvo recientemente en Brasil para participar en el seminario "La realidad de los agrotóxicos y transgénicos en Brasil y sus impactos sobre la salud humana y el ambiente”, que tuvo lugar durante la Feria Nacional de la Reforma Agraria, en São Paulo, organizada por el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST).

La batalla ecológica de los pueblos originarios

El modo de vida establecido por nuestros queridos hermanos indígenas, se ha convertido en una historia llena de antagonismo. Sus corazones bañados en sabiduría celestial, no pueden evitar que los gobiernos y las transnacionales se adueñen de los ancestrales recursos naturales. Parece ser un pecado, venerar los milenarios territorios que evocan la fertilidad del planeta Tierra, dejando en un mar de tinieblas el hermoso legado de la cultura aborigen.