El cierre del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) lleva más de 40 días de vigencia y el problema parece estar muy lejos de solucionarse. Mientras en el Senado los demócratas y republicanos continúan sin llegar a un acuerdo, los aeropuertos continúan con retrasos y problemas de operatividad. Es el caso del establecimiento aéreo de Atlanta, donde se registraron filas que llegaron hasta la puerta en los puestos de seguridad.
Medidas urgentes
Frente a los problemas operativos en los aeropuertos por la falta de personal de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la administración de Donald Trump decidió desplegar agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para colaborar en los controles aeroportuarios. Se trata de una medida urgente, que da constancia de la seriedad de la problemática que afecta no solo a los viajantes, sino también a las empresas aéreas.
La estrategia de la Casa Blanca entró en vigor este lunes, con el despliegue de más de 150 agentes en los principales recintos aeroportuarios del país. A través de esta decisión, el Gobierno intenta solucionar los problemas surgidos por el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional, que afectó fuertemente el itinerario de las empresas, con cientos de vuelos retrasados y suspendidos.
De acuerdo al relevo realizado por The New York Times, los agentes del ICE comenzaron a patrullar en el John F. Kennedy (Nueva York), Hartsfield-Jackson (Atlanta) y O’Hare (Chicago), entre otros. Estas personas se encargaron de reforzar los puestos de trabajo que quedaron sin atender por la ausencia de los empleados de la TSA, quienes abandonaron sus actividades tras las irregularidades registradas en sus pagos.
¿Cómo resultaron los primeros días de esta estrategia?
En las últimas semanas, las largas filas en los puestos de seguridad de los aeropuertos se convirtieron en una de las principales preocupaciones del Gobierno estadounidense. Esta situación se convirtió en un verdadero problema por el contexto en el que se dio: el inicio del Spring Break, fecha muy utilizada por los estudiantes y estadounidenses en general para viajar por el receso de las actividades educativas.
Con el objetivo de mejorar la operatividad en los recintos aeroportuarios del país para facilitar los procesos de abordaje, Donald Trump decidió recurrir a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. Hubo mucha polémica respecto a esta decisión, ya que muchos consideraban que estas personas no estaban capacitadas para realizar ese trabajo, mientras que otros lo tildaban de un «capricho» del presidente para extorsionar a los demócratas.
Este miércoles, tras dos días de la implementación de esta controvertida estrategia, se pudieron ver pequeños resultados en algunos aeropuertos, como es el caso del Bush, en Houston. Según un informe de CNN, compartido por las cuentas oficiales de la Casa Blanca, en este lugar las filas disminuyeron en comparación con las anteriores jornadas. No obstante, hay otros puntos en los que la situación sigue igual, pese a la ayuda del ICE.
La situación de Atlanta
Atlanta es uno de los lugares donde el escenario es igual o peor que en los últimos días. Esto es algo que se puede ver en un informe de ANF, medio local, el cual mostró que las filas llegaban hasta la puerta. Frente a esta situación, desde la Casa Blanca exigieron a los demócratas poner fin a este sufrimiento y financiar el Departamento de Seguridad Nacional para regularizar el funcionamiento de los recintos aeroportuarios de todo el país.
A raíz de la continuidad de los problemas en esta ciudad, muchos viajeros, cansados de las largas filas y retrasos, decidieron buscar otras opciones de viaje por fuera de la aviación comercial. Esta decisión afecta de manera directa a la economía de los ciudadanos y de las propias empresas aeronáticas, que tuvieron que modificar su itinerario y en múltiples oportunidades confirmaron la suspensión de los vuelos.
