¿Te imaginas pedir un coche por una aplicación y descubrir que acaba de entrar en una zona de obras que estaba cerrada al tráfico?
Eso fue lo que llevó a Waymo a retirar casi 4000 de sus robotaxis.
La noticia llega en un momento en el que la conducción autónoma sigue despertando tanta fascinación como dudas.
En los últimos años, algunos accidentes relacionados con sistemas de conducción automatizada de otras compañías, como Tesla, han hecho que mucha gente se pregunte hasta qué punto una máquina puede interpretar todo lo que ocurre en la carretera.
Y los problemas de Waymo vuelven a poner esa pregunta sobre la mesa.
Porque conducir por una avenida despejada es relativamente sencillo.
Lo difícil empieza cuando la carretera cambia de repente.
Cuando aparece un desvío.
Cuando un carril está cerrado.
Cuando las señales provisionales contradicen el camino que parecía correcto unos metros antes.
Ahí es donde los coches sin conductor todavía tienen que demostrar de qué son capaces.
Qué fue lo que ocurrió con los vehículos de Waymo
El problema no estaba en los frenos.
Tampoco en el motor.
Ni en ninguna pieza del vehículo.
Todo ocurrió en el software.
Según explicó la compañía, algunos robotaxis no identificaban correctamente determinadas zonas de construcción que estaban cerradas al tráfico.
En ciertas situaciones, el sistema daba más importancia a otros elementos de la carretera y no terminaba de interpretar que el carril por el que avanzaba estaba temporalmente fuera de servicio.
El resultado fue que algunos vehículos acabaron entrando en áreas de obras que debían evitar.
Las autoridades registraron más de una docena de incidentes en Phoenix y en el área de San Francisco.
Por fortuna, no hubo personas heridas.
La respuesta de Waymo fue relativamente rápida.
La empresa lanzó una actualización para mejorar la forma en que sus vehículos detectan las zonas de construcción y reaccionan cuando el entorno cambia de manera inesperada.
Y aquí hay algo que puede llevar a confusión.
Cuando se habla de un «retiro» de casi 4000 robotaxis, no significa necesariamente que miles de coches hayan sido llevados a un taller.
En el mundo de los vehículos autónomos, muchas veces el arreglo consiste simplemente en enviar una actualización de software, algo parecido a cuando el teléfono instala una nueva versión de su sistema operativo.
Mientras se aplicaban los cambios, Waymo también decidió limitar la circulación de algunos de sus vehículos en determinadas autopistas para reducir el riesgo de que la situación volviera a repetirse.
El verdadero examen llega cuando la carretera deja de comportarse como esperamos
Las empresas que desarrollan coches autónomos suelen destacar que sus sistemas se comportan bien en muchas situaciones de tráfico.
Y es cierto que, en condiciones normales, los robotaxis han demostrado que pueden circular por las ciudades de manera bastante segura.
Pero la confianza de la gente no se construye en un día de tráfico perfecto.
Se pone a prueba en los momentos raros.
En los que nadie sabe muy bien qué hacer durante unos segundos.
Porque todos hemos pasado por algo parecido.
Vas conduciendo por una ruta que conoces de memoria y, de repente, encuentras una calle cerrada.
Aparecen unos conos naranjas que no estaban ayer.
Hay señales provisionales.
Un carril desaparece.
Un desvío te obliga a ir por otro sitio.
Y, durante un instante, tienes que bajar la velocidad y volver a mirar todo alrededor para entender qué está pasando.
Incluso los conductores con más experiencia se equivocan a veces en situaciones así.
Precisamente ahí es donde la conducción autónoma se enfrenta a uno de sus mayores desafíos.
El problema no es seguir una línea pintada en el asfalto.
Ni reconocer una señal que siempre está en el mismo lugar.
El verdadero reto es entender que la carretera ha cambiado y que las reglas de hace cinco minutos ya no sirven.
Por eso organismos como la NHTSA siguen observando muy de cerca este tipo de incidentes.
Porque el futuro de los robotaxis no dependerá únicamente de cómo se comporten cuando todo está perfectamente ordenado.
Dependerá de cómo reaccionen cuando la realidad se vuelva un poco caótica.
Cuando haya obras.
Cuando aparezca un desvío inesperado.
Cuando alguien haya colocado unas barreras durante la noche y la carretera ya no se parezca al mapa que el vehículo tenía en la memoria.
La retirada de casi 4000 robotaxis de Waymo es, en el fondo, un recordatorio bastante sencillo.
Conducir no consiste únicamente en seguir instrucciones.
Muchas veces consiste en interpretar situaciones nuevas, improvisar y tomar decisiones en escenarios que cambian de un día para otro.
Y enseñarles a las máquinas a desenvolverse con la misma naturalidad con la que lo hacen las personas sigue siendo uno de los desafíos más difíciles de la conducción autónoma.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



