Esos baches que tanto estrés nos han causado, pueden convertirse en energía.
Muchos de nosotros nos hemos preocupado porque pueden reventar los neumáticos y generar grandes gastos en reparaciones, pero nadie pensó que podrían tener algo positivo.
Curiosamente son una fuente de energía inagotable y gratuita, pero ¿cómo es posible que un defecto de la calle se transforme en algo bueno?
Cómo un problema se convirtió en energía
Los baches son un enorme problema y hasta hace muy poco eran una pérdida de energía y dinero. Los gobiernos invierten fortunas intentando que las calles estén aptas para el tráfico, pero al final el clima y los vehículos pesados acaban dejando grietas otra vez.
Pero RoadHarvest Technologies decidió hacer algo más inteligente: sacarles provecho. Se dieron cuenta de que una carretera hecha pedazos es, en el fondo, una fuente de energía echada a perder, esperando a que alguien pase por encima para activarla.
Toda la vida vimos los baches como una señal de abandono y falta de cuidado de las calles, pero resulta que ahora, son una oportunidad para conseguir energía gratis.
Ese tramo de calle que siempre intentas esquivar ya no es un estorbo que te arruina el coche, sino que es casi como una batería gigante que tenemos justo bajo las ruedas.
Una fuente de energía que crece cuando el clima empeora
Lo interesante de este descubrimiento es que, a diferencia de los paneles solares que necesitan sol, esta tecnología se nutre del desorden.
Los científicos explican que la capacidad para generar electricidad se dispara precisamente en invierno, que es cuando el asfalto sufre más, se agrieta por el frío y aparecen esos baches que tanto odiamos.
Básicamente, cuanto más castigada esté la carretera por el clima, más energía hay disponible para capturar. A gran escala, esto podría cambiar la forma en que planeamos nuestros recorridos, pues tu sistema de navegación podría sugerirte pronto el camino con más baches para maximizar la carga de tu batería.
Las pruebas que han hecho en ciudades con pavimentos realmente destrozados han demostrado que los resultados son muy sólidos y estables, y que el sistema no falla aunque el suelo esté fatal.
Pero, aunque la idea de que «cuanto peor esté la calle, mejor para tu bolsillo» suena increíble, nos hace preguntarnos: ¿cuál es el secreto para transformar un golpe seco y fuerte en electricidad limpia sin que el coche se despedace?
El secreto bajo la goma
La solución se encuentra en los neumáticos «Kinetic Recovery Tyres» (KRT). Pero el secreto no está en motores externos, sino en el material con el que se fabrican las ruedas. Los científicos han puesto una red de materiales especiales dentro de la llanta.
Cuando se aplastan o se deforman de golpe, como cuando se pasa por un bache, generan una pequeña carga eléctrica automáticamente.
Mientras seguimos luchando contra el tráfico, cada vez que la rueda se deforma por un bache, los cristales internos producen electricidad que es capturada por un sistema dentro de la rueda y enviada a la batería principal de forma inalámbrica.
No carga el coche completamente, pero funciona como una fuente constante de energía. Cuanto más accidentada sea la carretera, más trabajan estos materiales, convirtiendo cada sacudida en kilómetros extras de autonomía.
Sin duda, este descubrimiento nos hará cambiar nuestra visión sobre los baches, demostrando que el progreso muchas veces está en aprovechar lo que ya tenemos.
Curiosamente, hasta de los hechos más negativos podemos extraer buenos resultados. Quizá no podamos mantener las carreteras perfectas, pero al menos ahora tenemos una tecnología que nos demuestra que la energía está en los lugares más inesperados.
