A 40 días del inicio del shutdown del Departamento de Seguridad (DHS), cientos de pasajeros sufren las consecuencias del vaciamiento de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), que dejó a los principales aeropuertos de Norteamérica sin el personal necesario para prestar servicio.
Pasajeros varados en el Aeropuerto George Bush
Luego de que el pasado 14 de febrero los legisladores demócratas se negaran a aprobar el presupuesto 2026 con el que el Departamento de Seguridad afrontaría los gastos de sus principales áreas (CBP, TSA, CISA, FEMA, ICE y Guardia Costera), los servicios dependientes de las mismas se vieron severamente perjudicados.
Entre las principales dificultades, el gobierno registró amplias demoras en los aeropuertos, donde los pasajeros se ven obligados a esperar plazos de hasta cuatro horas para poder embarcar en sus vuelos, dada la escasez de personal para atención al usuario y requisas.
Pues, ante la falta de pago, cientos de empleados dejaron de asistir a sus puestos de trabajo, incrementándose en pocas semanas el índice de ausentismo por licencias de enfermedad, que ya alcanzó el 10% (Infobae), y la cantidad de renuncias, que llegaron a 400.
En este escenario, el servicio atraviesa una de sus peores crisis, mientras la puja entre republicanos y demócratas continúa sin resolverse en el Congreso. En los peores casos, los operarios debieron solicitar respaldo a los bancos de alimentos disponibles en Pittsburgh, Minneapolis-St. Paul (MSP), Seattle-Tacoma (SEA) y El Paso para poder suplir sus necesidades básicas.
En línea, este martes la administración de Donald Trump denunció filas de tres horas en el aeropuerto George Bush. Según reportaron, las colas también se extendieron por tres pisos del establecimiento, «rodeando cuatro terminales y comenzando en el sótano».
La espera se produjo a raíz de que solo dos terminales de revisión permanecen abiertas (A y E), mientras que únicamente la terminal C está habilitada para el registro de la documentación. Por su parte, los programas de revisión TSA PreCheck y CLEAR se mantendrán inactivos por tiempo indeterminado (Univisión).
«¡INACEPTABLE! El pueblo estadounidense está pagando las consecuencias del cierre del DHS por parte de los demócratas», reclamaron desde la cartera a cargo de Markwayne Mullin, que el día de hoy fue confirmado por el Senado como el nuevo secretario de Seguridad, luego del traslado de Kristi Noem.
El respaldo del ICE
En respuesta a la demanda urgente de personal para agilizar las operaciones y calmar la inquietud de los usuarios, la gestión republicana aprobó la presencia de agentes del ICE en algunos aeropuertos, para asistir a los colegas de la TSA que no dan abasto con sus tareas.
Lejos de pasar desapercibida, la medida despertó polémica en el ala opositora, que interpretó el aterrizaje de la policía antimigratoria como una provocación, puesto que la actual crisis del DHS encuentra sus raíces en las cuantiosas denuncias y testimonios de abuso de autoridad en contra del ICE.
En respuesta, el presidente ratificó su defensa a favor del trabajo realizado por los efectivos. Ayer, desde Memphis, Trump valoró a los hombres como «grandes patriotas estadounidenses», que cumplen con la labor de «expulsar a los criminales que el somnoliento Joe Biden y su pandilla de matones en la Casa Blanca dejaron entrar».
Asimismo, se adjudicó la idea de enviar a los oficiales del ICE a cumplir funciones en los aeropuertos. «Fue idea mía», aseguró a la prensa.
Trump denuncia el interés electoral de los demócratas
En reacción al reclamo de los integrantes del partido demócrata, que exigen la revisión del accionar del ICE en las calles como condición principal para devolver el presupuesto al DHS, el funcionario acusó a la oposición de estar «desesperados por mantener a los inmigrantes ilegales en el país».
Pues, según su hipótesis, los legisladores buscarían beneficiarse con el voto de los extranjeros en las próximas instancias electorales. «Quieren que VOTEN! Por eso luchan con tanta vehemencia para neutralizar al ICE», argumentó.
