La crisis del petróleo a nivel mundial, provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, tuvo graves consecuencias en Estados Unidos. Frente a la escasez del crudo, el precio de la gasolina y el diésel aumentó de manera alarmante, quedando muy cerca de alcanzar valores históricos. Los expertos aseguran que los incrementos no cesarán hasta regularizar la complicada situación geopolítica internacional.
Complicado panorama internacional
El cierre del estrecho de Ormuz, considerado como la principal vía marítima por donde se traslada casi la totalidad del crudo a nivel mundial, generó una fuerte crisis energética. En Estados Unidos, esta situación se reflejó con aumentos ininterrumpidos a causa de un mercado volátil e impredecible. Tan solo en este último mes, los conductores estadounidenses han gastado casi un total de US$800 millones más que en febrero.
«La situación sigue siendo muy volátil e impredecible, pero es probable que la presión alcista sobre los precios de los combustibles persista mientras la oferta mundial de petróleo se vea limitada por la continua interrupción del Estrecho», aseveró Patrick de Haan, jefe de análisis de GasBuddy, reconocida página web y aplicación que brinda información sobre el precio del combustible a lo largo de todo el país.
Máximos históricos
Esta semana, el precio de la gasolina alcanzó los US$4 por galón, el más alto en 4 años. Se trata de una situación que enciende las alarmas del Gobierno, ya que afecta de manera directa al costo de vida de los estadounidenses. Al subir el combustible, aumenta el transporte y, por ende, incrementa el valor de los alimentos, medicamentos y otros artículos de uso diario. Esto representa un duro golpe contra la administración de Donald Trump, que intenta luchar contra la inflación.
La Casa Blanca sabe que la situación no se regularizará hasta reabrir el estrecho de Ormuz, por lo que el presidente aumenta la presión sobre Irán para conseguirlo. Mientras tanto, los continuos aumentos generan un fuerte malestar entre los ciudadanos estadounidenses, que ahora comienzan a ver su vehículo como una carga más para el bolsillo. Es que llenar el tanque pasó a convertirse en un gasto muy difícil de sustentar de manera diaria.
En este marco, la gasolina no es el único combustible que aumentó indiscriminadamente su precio. El diésel fue afectado por la crisis, quedando muy cerca de alcanzar máximos impensables. De acuerdo con el reciente informe de Patrick de Haan, el precio nacional del diésel es de US$5,49 por galón, tan solo a 35 céntimos de alcanzar un nuevo récord histórico en Estados Unidos.
Al parecer, el panorama no es para nada alentador y el experto advierte que habrá nuevos aumentos en un futuro cercano. «Con los futuros del Diésel de Ultratrabajo Contenido en Azufre (ULSD, por sus siglas en inglés), parece probable que EE. UU. establezca pronto un nuevo récord máximo para este combustible», aseveró el jefe de análisis de GasBuddy a través de su cuenta oficial de X.
Consecuencias del aumento de la gasolina y el diésel
Frente a esta complicada situación, los estadounidenses se vieron obligados a realizar numerosas modificaciones en su rutina, como la reducción de sus consumos y adoptar nuevas opciones de transporte. En este marco, numerosas familias de todo el país comenzaron a compartir vehículos entre vecinos o incluso algunos dejaron sus automóviles en el garage y alquilaron híbridos para reducir el costo de los viajes por carretera.
Estos cambios en el comportamiento remarcan la necesidad de la gente de adaptarse a la crisis energética actual, que tiene un impacto profundo en la economía doméstica y en el tejido social de Estados Unidos. Y si bien el Gobierno de Donald Trump adoptó algunas medidas para mitigar la crisis, el escenario sigue siendo de incertidumbre para las familias estadounidenses.
