La Administración Federal de Aviación (FAA) ha eliminado el estado de incertidumbre que había generado el espacio aéreo sobre el oeste de Texas. En la última comunicación emitida por la agencia federal se dio cuenta del levantamiento del cierre temporal del espacio aéreo sobre El Paso. La autoridad de la aviación fue categórica al explicar que «no se presenta ninguna amenaza para la aviación comercial», disipando así las dudas sobre la seguridad en la zona.
Cronología de una inesperada prohibición
Con esta última actualización se ha ordenado la normalización de todas las operaciones aéreas, con la que se ha dado la vuelta a la suspensión total iniciada horas antes anteriormente.
El anuncio de la reinauguración resulta completamente opuesto a la instrucción definitiva que había terminado por bloquear tal terminal y que exigió que algunos pasajeros se dieran la vuelta. En fecha y momento inicial, la FAA había dictado una prohibición muy fuerte (NOTAM) que prohibía cualquier tipo de operación hacia y desde El Paso por un largo periodo de 10 días.
De acuerdo a los reportes enviados por la FAA, la clausura del espacio aéreo había sido anunciada a las 23:30 horas del martes 10 de febrero y estaba pensada para durar de forma continua durante 10 días hasta las 23:30 horas del día 20 de este mismo mes. Esta prohibición, emitida en los medios oficiales por el genérico pero igualmente alarmante concepto de de «razones específicas de seguridad», suponía el cese absoluto de la circulación aérea, con ello se suspendían las operaciones entre pasajeros y carga, así como las operaciones de aviación general privada.
Detalles técnicos del bloqueo geográfico
La suspensión que mantuvo a la región en jaque no fue una orden genérica sino quirúrgica que abarcaba un área concreta de 16 kilómetros en torno a El Paso. Debido a la frontera y estratégica geografía de la ciudad, esta zona de exclusión aérea también incluía a la comuna vecina Santa Teresa, en el estado de Nuevo México, afectando así a dos jurisdicciones estatales.
No obstante, la orden ofrecía una particularidad técnica, ya que el bloqueo se centraba en las operaciones de superficie y baja altitud. Los avisos suministrados por la FAA especificaban que la prohibición que se establecía no afectaba a las aeronaves que volaran a más de 5500 metros (aproximadamente 18 000 pies), permitiendo así el sobrevuelo de vuelos de crucero, pero impidiendo cualquier aterrizaje o despegue en la zona determinada.
En las horas de cierre la administración del aeropuerto había definido que la prohibición se había emitido con poca antelación. Las autoridades locales estaban esperando indicaciones adicionales desde Washington ya que no estaban explicitadas las razones de fondo de la decisión.
Consecuencias en un nodo logístico fundamental
La paralización, aunque finalmente breve debido a la contraorden de la FAA, se llevó a cabo en un nodo logístico clave para el transportes del suroeste norteamericano. Sin lugar a dudas, El Paso está en el top 25 de ciudades más pobladas de acuerdo con los datos del Censo de 2020. Además, el aeropuerto internacional de la ciudad sirve a una gran área geográfica que va desde el oeste de Texas a las tierras de sus vecinos en el este de Nuevo México, que dependen en gran medida de esta conectividad.
Después de la primera alarma a consecuencia de las «razones especiales de seguridad» no concretadas, la normalidad se hace palpable de nuevo en los cielos tejanos. La FAA ha garantizado que no hay actuales amenazas contra la aviación comercial y da luz verde al tráfico aéreo. Los viajeros, a quienes se invitaba a contactar a sus aerolíneas a causa de la reprogramación masiva, pueden retomar su programación habitual y no aguardar el plazo original del 20 de febrero.
