A través de una iniciativa impulsada en el estado insular, se empezaron a recuperar y reciclar los residuos plásticos que flotan alrededor del archipiélago volcánico, así como los desechos de materiales viejos utilizados por la industria pesquera, para agregarlos a las mezclas utilizadas para asfaltar las calles y carreteras a lo largo y ancho de Hawái.
Que el plástico de las aguas vuelva a la tierra
Una de las principales preocupaciones de los activistas y organizaciones medioambientales está relacionada con la enorme cantidad de residuos plásticos que han terminado en las aguas de los ríos, lagos, mares y océanos de todo el mundo, generando enormes problemas de contaminación y daños a los ecosistemas marinos muy difíciles de revertir.
En este sentido, un grupo de investigadores del estado de Hawái se encuentra trabajando en un proyecto que propone no solamente limpiar las aguas del archipiélago de plástico, sino también aprovecharlo para las mezclas que se utilizan para asfaltar las carreteras estatales. La iniciativa impulsa también el uso de redes de pesca viejas como parte de la mezcla de asfalto, lo que reduciría todavía más la presencia de agentes contaminantes en el agua.
Limpiar las aguas
Si bien es cierto que existen propuestas de pavimentación con plástico similares en estados continentales como Misuri o Texas, el proyecto implementado en Hawái será el primero en aprovechar los desechos marinos y de la industria pesquera, para así resolver las tres principales problemáticas del Estado en materia ecológica y medioambiental: la exposición a aparejos de pesca viejos y desechados, los residuos generados por el turismo y la Gran Mancha de Basura del Pacífico, una pequeña «isla» compuesta por residuos plásticos que se han acumulado en el Pacífico y que aparece en el archipiélago cada pocos años.
Al día de hoy ya se han recuperado cerca de 90 toneladas métricas de basura plástica del océano Pacífico y más de una tonelada métrica de redes de pesca viejas se han agregado a las mezclas para la pavimentación de las carreteras hawaianas.
Sin embargo, esta solución acarrea un nuevo problema, ya que a partir del desgaste del pavimento se podrían liberar partículas de microplásticos en el medio ambiente. No obstante, los estudios preliminares realizados hasta finales de marzo y presentados en la última reunión de la Sociedad Química Estadounidense en Atlanta, han evidenciado que este tipo de asfalto permanece prácticamente intacto.
La directora del Centro de Investigación de Residuos Marinos de la Universidad Hawaii Pacific, Jennifer Lynch, reconoció que «nos preocupa enormemente la liberación de plásticos y otros productos químicos al medio ambiente», lo que podría implicar una exposición a humanos y animales a propiedades del plástico altamente tóxicas que podrían derivar en alteraciones hormonales, inflamación crónica y problemas reproductivos.
Una forma ingeniosa de reciclar plástico
El centro de altos estudios ubicado en la capital del estado, Honolulu, se encarga de gestionar esta iniciativa, en la que los investigadores y científicos recuperan y clasifican los desechos marinos y el plástico de las playas, separan los residuos fabricados con polietileno, un plástico particularmente duradero que se puede encontrar en envases de leche, recipientes para yogur, redes de pesca y más.
Los residuos clasificados junto con las redes de pesca son enviados a plantas ubicadas en el territorio continental de Estados Unidos, donde son triturados y molidos, tras lo cual regresan a una planta de producción de asfalto en la localidad de Oahu, donde se suman a la mezcla de ingredientes utilizados para fabricar asfalto.
Finalmente, esta mezcla se carga en camiones y es utilizada para pavimentar una sección de la carretera de Ewa Beach, en el suroeste de la isla, elegida por los investigadores para realizar las primeras pruebas de pavimentación con asfalto mezclado con plásticos reciclados.
