¿Creías haberlo visto todo en transporte? Pues ahora un metro acuático salta a la escena.
Un país lo tiene y se enorgullece de conectar una decena de islas. No solo es útil, sino que rompe con los clásicos transportes que estamos acostumbrados a ver.
Es más, podría funcionar para acercarnos a Hawái de tenerlo aquí. ¿De qué se trata este metro acuático y dónde está funcionando?
Ir de una isla a otra en metro: Algo que parece surrealista
Kochi, Kerala, ha sido la primera ciudad de India en utilizar una tecnología revolucionaria para el sector del transporte.
Hasta ahora, la única forma de ir de una isla a otra ha sido el barco en todas sus formas: catamarán, velero, yate…
Pero pareciera que los seres humanos ya nos estamos cansando de lo convencional y buscamos «algo más». Un extra que solo se encuentra en tecnologías que parecen sacadas de una película ficticia.
De hecho, muchas de las tecnologías que hoy nos rodean surgieron de esta misma forma.
El coche autónomo es un claro ejemplo. Una idea que ha permanecido en el imaginario colectivo durante años y que ya está empezando a tomar forma con varias pruebas realizándose a lo largo del mundo.
Los más optimistas incluso se animan a hablar de coches y motos voladoras, así que ¿por qué hablar de un metro acuático sonaría extraño?
Conecta islas, nos permite disfrutar de la fauna marina y llegar más rápido
Son muchas las ciudades del mundo que se han animado a probar esta tecnología que, aunque parece remotamente lejana, ya está funcionando y viene con una larga lista de conocimientos para ofrecernos.
Un caso llamativo es el de la futura Línea del Metro de Panamá, que registró un avance histórico al cruzar por debajo del Canal de Panamá, a una profundidad de 65 metros bajo el nivel del mar.
Otro de los grandes ejemplos de este tipo de tecnología lo vemos en Clark Street Tunnel, de Nueva York, que permite que trenes del metro crucen por debajo del East River, entre Manhattan y Brooklyn.
Aunque tengamos algunos antecedentes de proyectos que han tratado de hacer historia casi de la misma forma, lo que ha hecho India es ir más allá de cualquier otra iniciativa conocida.
El agua ya nos ha mostrado su potencial para brindarnos energía, entretenimiento y conexiones por barco. Ahora sigue avanzando para revelarnos un mundo nuevo aún por descubrir y que tiene mucho para nosotros.
En qué consiste el metro acuático que conecta islas
El metro del que hablamos es Kochi Water Metro, un invento tan trascendental que ha recibido una mención honorífica en el Premio al Transporte Sostenible, constituido por el Instituto de Políticas de Transporte y Desarrollo con sede en Nueva York (donde curiosamente hay un antecedente de este tipo de transporte).
Se trata de un sistema de transporte público pionero en su categoría, que integra tanto la movilidad acuática como terrestre.
Water Metro conecta 10 islas habitadas de la ciudad con el continente.
¿Cómo? A través de una red de ferris híbridos eléctricos integrados a la perfección con el metro, los autobuses y las vías ciclistas.
Cómo funciona
Su operación contempla una flota de 78 barcos híbridos eléctricos, con un sistema que brinda un servicio rápido y fiable a intervalos frecuentes, disminuyendo los viajes de una hora en carretera a 20 minutos por agua, casi la mitad del coste.
Desde su lanzamiento, en el año 2023, Water Metro ha llevado a una media de 6000 pasajeros diarios.
Otro dato no menor es que cada embarcación dispone de significativas mejoras de accesibilidad y normas avanzadas de seguridad, además de priorizar la sostenibilidad.
Su forma de trabajo híbrida impide la liberación de 184 g de emisiones de CO2 por pasajero y kilómetro. Una metodología con la que se ha minimizado tanto la contaminación del agua como la del aire.
Hawái podría ser un destino apto para la instalación de una tecnología de metro acuático debido a la cercanía relativa entre las islas del archipiélago, afianzando su atractivo para los turistas. Mientras algunos «coquetean» con la idea de empezar a utilizar un metro acuático, otros no quitan la vista de lo más profundo del océano, donde pretenden poner en acción una «serpiente» de 350 metros.
