Lo que está ocurriendo en Tokio parece de ciencia ficción y apenas es el comienzo.
La capital japonesa que ya parece vivir en el futuro, pronto dará otra muestra de innovación a otro nivel. Y es que se verá obligada a poner multas donde ningún otro país lo ha hecho. Lo que marcará un antes y un después para la movilidad.
¿Estamos preparados para este cambio?
Crean un invento que ubica a Tokio en el centro de las miradas
Tokio ha sido el escenario de acción de una tecnología que podría cambiar lo que creíamos conocer sobre el transporte.
Hace más de un siglo que la humanidad sueña con la posibilidad de tener vehículos voladores.
Durante mucho tiempo, hemos visto materializada esta idea de alguna manera en películas y series de ciencia ficción.
Por un rato, aunque fuera de mentira, nos sumergíamos en esa realidad paralela en la que era posible ir en una moto voladora o en un coche volador hacia nuestro destino.
Héroes y villanos de las historias más asombrosas los han utilizado para hacernos sentir vivos.
Pero si hay algo que ha caracterizado al hombre desde su concepción es que no se conforma con un «quizás». Investiga, realiza pruebas y deja constancia de sus avances para que otros los continúen.
Quienes se atreven a dejar volar su imaginación crean cosas grandiosas y eso es precisamente lo que está pasando en Tokio, donde una firma se ha animado a probar esta tecnología.
Más allá de la fascinante experiencia que supone estar «al mando» de un auto volador, este tipo de vehículos también traen nuevas realidades y dificultades, como la necesidad de adaptar las leyes de tránsito.
Tokio fue la ciudad elegida para el despliegue de la tecnología más esperada
La compañía SkyDrive pertenece al «club» de las empresas que se animan a experimentar con esta tecnología futurista.
Para demostrar hasta qué punto ha progresado, la firma ha realizado en Tokio el primer vuelo de demostración de su coche volador.
Según The Mainichi, el primer vuelo de demostración de la aeronave SD-05 se desplegó en el área de la Bahía de Tokio.
Un momento histórico para la ciudad, que tuvo detrás la organización conjunta de Mitsubishi Estate Co. y Kanematsu Corp.
Durante la travesía de la prueba, este coche volador no tripulado desplegó su actividad de manera remota.
Fue capaz de sobrevolar la bahía durante unos 3 minutos y medio, avanzando alrededor de 150 metros.
El impacto causado por ese coche volador surcando los cielos tardará en irse de Tokio, aunque pronto podría existir uno mayor, de cara a las operaciones comerciales de la empresa.
¿Cuándo será el día en que podremos ver en acción el coche volador? Pero de verdad, no como prueba.
Cuándo comenzará a operar la tecnología probada en Tokio
El coche volador probado en Tokio registra características especiales, que lo convierten en un modelo más práctico y accesible que cualquier otro helicóptero convencional.
Bajo este marco, la empresa ya palpita el comienzo de sus operaciones comerciales en algunas regiones de Japón, proyectadas para el año 2028.
El SD-05, coche volador del que hablamos, se trata de una aeronave de despegue y aterrizaje vertical, impulsada por baterías.
Cómo es el vehículo que surcó los cielos de Tokio
Presume de 12 rotores, capacidad para tres personas y capacidad para volar a una distancia de entre 15 y 40 kilómetros. Uno de sus principales beneficios, según expuso SkyDrive, es que reporta un tamaño reducido y un peso ligero.
Debido a esto, puede aterrizar en un gran número de puntos dentro de las ciudades, al contrario de lo que sucede con los helicópteros convencionales, que demandan espacios más grandes y preparados para el aterrizaje de aeronaves.
Décadas atrás, la sola idea de tener un coche propio nos fascinaba y nos hacía soñar con una independencia que en ese momento no teníamos. Ahora que lo tenemos nuestras aspiraciones van más allá.
Ya hemos conquistado la Tierra y ahora vamos por los cielos, aunque eso suponga adecuar las normativas y recibir multas incluso al movernos entre nubes. Mientras SkyDrive concentra sus esfuerzos en el coche colador, otra compañía trabaja incansablemente por traer la moto voladora.
