El empleo está en peligro.
Uno de los trabajos más comunes entre los inmigrantes se encuentra frente a frente con una tecnología avanzada que promete reemplazar a los conductores humanos.
Sistemas avanzados que no descansan, optimizan la conducción y no esperan propinas. ¿Qué pasará con los miles de conductores que trabajan a diario?
¿Se está acabando el trabajo que salvó a miles de inmigrantes?
Conducir siempre ha sido una gran oportunidad laboral para los inmigrantes, pues no importa si acaban de llegar o si su inglés no es perfecto; solo basta con una licencia y ganas de trabajar.
Con la llegada de apps como Uber, esta oportunidad se multiplicó. Pero justo ahora que nos habíamos acostumbrado a pedir un coche con el móvil, ha aparecido una competencia «invisible» que no pide vacaciones ni salario.
Los robotaxis ya no son una simple curiosidad tecnológica; se han convertido en una realidad cada vez más visible. Estos vehículos ya circulan en algunas ciudades, recogiendo pasajeros sin que nadie esté al volante.
La gran duda es qué ocurrirá con las miles de personas que hoy viven del taxi o de plataformas como Uber. Es probable que llegue un punto en el cual muchos pasajeros prefieran la privacidad total, sin necesidad de interactuar con un conductor.
Los robots compiten con los humanos
Mientras unos se quejan de pagar muchas multas, la apuesta por los robotaxis es enorme y los nombres detrás de ella son los más reconocidos del mundo. Elon Musk impulsa el desarrollo de vehículos autónomos desde Tesla.
Por otro lado, Waymo (empresa de Alphabet, matriz de Google) ya es parte del paisaje en California. Pero la gran sorpresa viene de Zoox, una empresa propiedad de Amazon.
Estos vehículos son distintos a los tradicionales: no tienen volante, pedales ni asiento para el conductor. Están diseñados como espacios donde los pasajeros viajan cara a cara. Empresas como Zoox han anunciado planes para operar servicios de transporte autónomo en ciudades como Las Vegas.
La cifra es abrumadora: se estima que para 2027 este mercado moverá más de 60 000 millones de dólares. Ya no es un experimento, es un negocio masivo que viene a sustituir el esfuerzo humano por la inteligencia artificial.
Un robot está ganando la carrera
El gobierno de Estados Unidos se ha cansado de ser un simple espectador y ha decidido «allanar» el camino para que las máquinas ganen la carrera. Las autoridades están revisando las leyes para facilitar que los robotaxis ganen terreno.
Por ejemplo, se debate si ciertos requisitos tradicionales, como espejos retrovisores, siguen siendo necesarios en vehículos sin conductor. Estados Unidos no dejará que China le gane la competencia, así que está pisando el acelerador para que empresas como Zoox pongan miles de coches en la calle en tiempo récord. En Federal Register, ya se pueden consultar regulaciones en trámite.
El objetivo es fomentar la innovación y el desarrollo económico, aunque esto podría implicar cambios importantes para quienes hoy viven de la conducción.
El plan es que la ley deje de proteger al conductor humano y se concentre en el software, abriendo la puerta a un mundo donde el taxi, tal como lo conocemos hoy, acabe siendo solo un recuerdo, mientras miles de personas pierden sus licencias.
Estamos asistiendo a una pelea entre el progreso y el pan de cada día. Por un lado, nos venden que la tecnología hará todo más barato, seguro y rápido. Por el otro, hay miles de personas que ven cómo su única forma de ganarse la vida se esfuma. No es solo un cambio de motores, es un cambio en nuestra sociedad, donde lamentablemente muchos inmigrantes recibirán otra decepción.
