Muy pronto moverse en las grandes ciudades podría dejar de ser un privilegio.
Millones de personas utilizan el transporte público a diario: se trasladan al trabajo, al hospital o regresan a sus hogares. Sin embargo, muchas de ellas, con ingresos mínimos, quedan desplazadas del sistema.
Existen subsidios que asisten a numerosos grupos vulnerables, incluidos muchos inmigrantes. Aun así, los esfuerzos aún no alcanzan para que el transporte sea justo e inclusivo.
Pero un nuevo proyecto ha comenzado a tomar fuerza y, de ser aprobado, beneficiaría con viajes gratuitos a muchas personas. ¿Estás dentro de este grupo de beneficiarios?
Quiénes podrán viajar sin costo
Ir al trabajo, a la escuela o a una cita con el médico no debería ser un lujo. Lo cierto es que para la mayor parte de las familias el costo del transporte todos los días se ha vuelto una carga pesadísima de afrontar.
A los programas existentes se suma una iniciativa que promete aliviar esta situación: ampliar beneficios y descuentos según el nivel de ingresos de cada familia. Esta medida podría incluir a unos 2 millones de personas adicionales.
El proyecto busca que personas solas con ingresos cercanos a US$15 650 al año, o familias de cuatro con ingresos de alrededor de US$32 150 (aproximadamente el 150% del nivel federal de pobreza), puedan acceder a transporte gratuito.
Quienes tengan ingresos de hasta el 300% del nivel de pobreza podrían acceder a descuentos del 50% en las tarifas. Es un respiro enorme para quienes ganan el salario mínimo o tienen empleos de tiempo parcial, porque ahora podrán ahorrar su dinero.
Otro cambio clave es que las familias que ya reciben ayudas estatales puedan incorporarse automáticamente al sistema, sin trámites adicionales.
Un gran beneficio para los inmigrantes
Uno de los puntos más inclusivos de esta iniciativa es su alcance. Al flexibilizar los requisitos para entrar al programa, se le abre la puerta a más de un millón de personas extra que antes ni soñaban con estos descuentos.
Entre ellos, muchos inmigrantes que trabajan en sectores esenciales con salarios bajos podrían beneficiarse directamente de esta iniciativa, después de las últimas decepciones que han vivido.
La licencia o el ID del estado junto con la simplificación en el sistema de ingreso automático, serán las vías de acceso directo a los descuentos. El proyecto no solo está pensado para los grupos más vulnerables sino que también busca mejorar la economía.
Los impulsores del proyecto señalan que esta medida podría estimular la economía local: facilitar el transporte permitiría a más personas desplazarse, consumir y participar en la actividad urbana. De hecho, la MTA ya cuenta con programas similares de descuentos.
El transporte universal a punto de salir
La ciudad que está liderando esta transformación es Nueva York. Con la expansión del programa conocido como Fair Fares, el alcalde y diversas organizaciones civiles buscan que el metro y los autobuses sean gratuitos para más de un millón de neoyorquinos.
Aunque el presupuesto es un reto y la ciudad está bajando la velocidad, los defensores aseguran que invertir en el transporte de la gente es la mejor forma de estimular la economía de la Gran Manzana.
Las ventajas están a la vista y son acordes a las promesas que han llevado a Mamdani a ganar las elecciones.
Este esfuerzo por lograr un «Transporte Universal Asequible» demuestra que, incluso en una metrópoli tan costosa y con personas recibiendo facturas inesperadas, sí es posible priorizar el bienestar de los trabajadores y los inmigrantes por encima de las tarifas.
