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Motor

Uber apuesta por un futuro sin conductores, quiere la mayor flota de robotaxis del mundo y formó una alianza con Stellantis y Wayve para conseguirla

Por Skarlett Soto · 1 julio, 2026 · 8:55 p. m. · 5 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Uber apuesta por un futuro sin conductores, quiere la mayor flota de robotaxis del mundo y formó una alianza con Stellantis y Wayve para conseguirla
Fuente: Créditos Ecoportal, imagen editada por IA
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¿Te imaginas pedir un Uber y que, cuando llegue, no haya nadie en el asiento del conductor?

Hace no tanto, esa idea parecía sacada de una película. Hoy, Uber ya está trabajando para convertirla en una realidad.

Y no es cualquier empresa.

Cada día, millones de personas en distintos países abren la aplicación para ir al trabajo, volver a casa o llegar al aeropuerto. Uber se ha convertido en una de las plataformas de transporte más grandes del mundo y sabe que el sector está entrando en una nueva etapa marcada por la inteligencia artificial y los vehículos autónomos.

Por eso quiere moverse rápido.

Pero mientras la compañía mira hacia adelante, hay otra pregunta que empieza a aparecer en muchas conversaciones.

¿Qué pasará con los millones de personas que hoy obtienen ingresos conduciendo para la plataforma si algún día los coches empiezan a hacer esos viajes por sí solos?

El plan de Uber para poner robotaxis en las calles

La apuesta de Uber pasa por una alianza entre tres empresas que quieren acelerar la llegada de los robotaxis.

Cada una se encargará de una parte del proyecto.

Stellantis aportará los vehículos. La compañía, propietaria de marcas como Jeep, Peugeot y Fiat, será la responsable de fabricar los automóviles que servirán como base para la futura flota.

Wayve pondrá la tecnología que permitirá a los coches conducir de forma autónoma. Su sistema de inteligencia artificial está diseñado para interpretar lo que ocurre alrededor del vehículo y reaccionar ante situaciones complejas, incluso sin depender de mapas extremadamente detallados de cada ciudad.

Y Uber hará lo que mejor sabe hacer: conectar a las personas con los viajes a través de su aplicación y utilizar la enorme red que ya tiene desplegada en decenas de países.

La meta es alcanzar un nivel 4 de autonomía.

Dicho de manera sencilla, se trata de vehículos capaces de realizar determinados trayectos por sí solos, sin que un conductor tenga que intervenir constantemente.

La promesa es enorme.

Crear una de las mayores flotas de robotaxis del mundo.

Aunque, por ahora, todavía hay muchas piezas que tienen que encajar.

Los robotaxis vienen, pero todavía falta tiempo

Es fácil imaginar un futuro lleno de coches que circulan solos por las ciudades.

La realidad, al menos de momento, es bastante más lenta.

Empresas como Stellantis hablan de pruebas y despliegues graduales en algunas ciudades de Europa, Norteamérica y Asia.

Todavía quedan muchos desafíos por resolver.

Los vehículos tienen que demostrar que pueden reaccionar de forma segura ante situaciones que para una persona parecen normales: un peatón que cruza de repente, una calle en obras, un ciclista que aparece entre los coches o una fuerte tormenta.

Después viene otra parte igual de importante.

Las leyes.

Cada país tiene sus propias normas y las autoridades todavía están decidiendo cómo regular una tecnología que hace apenas unos años parecía futurista.

Y luego está la confianza de la gente.

Porque escuchar hablar de un coche autónomo es una cosa.

Subirse a uno y hacer todo el trayecto sin ver a nadie al volante es otra muy distinta.

Por eso, los expertos creen que todavía faltan algunos años para que los robotaxis formen parte del paisaje habitual de las ciudades.

Pero también reconocen algo.

La industria ya está avanzando en esa dirección y resulta cada vez más difícil imaginar que los vehículos autónomos no acabarán teniendo un papel importante en el transporte del futuro.

Un cambio que también plantea preguntas sobre el trabajo

La llegada de los robotaxis no solo plantea una nueva forma de movernos por las ciudades.

También abre un debate sobre el futuro del trabajo.

Hoy, millones de personas en todo el mundo encienden la aplicación de Uber al comenzar el día porque conducir es una fuente de ingresos para ellos y sus familias.

Por ahora, nada indica que esos empleos vayan a desaparecer de un día para otro.

La tecnología todavía necesita tiempo, las ciudades deben adaptarse y la regulación apenas está empezando a tomar forma.

Durante años, es probable que convivan los viajes tradicionales y los primeros servicios autónomos.

Pero la pregunta ya está ahí.

¿Qué ocurrirá cuando una parte de esos trayectos empiece a ser realizada por vehículos que ya no necesitan conductor?

Todavía nadie tiene una respuesta definitiva.

Lo que sí parece cada vez más claro es que el debate ya no gira alrededor de si los robotaxis llegarán o no.

La conversación ahora es otra: cuándo lo harán y cómo cambiarán la vida de las personas que hoy se ganan la vida precisamente al volante.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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