Mediante un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita ha realizado la exposición de la postura de condena del Reino en relación a la reciente decisión tomada por las autoridades de ocupación israelíes de reclasificar las tierras de Cisjordania. Este Ministerio manifestó que el estado de Israel ha clasificado estas tierras como las denominadas «tierras estatales», quedando bajo el régimen de las autoridades de ocupación. Riad no la ve una simple cuestión administrativa, sino que la entiende como una acción en el marco de un plan que intenta imponer una «nueva realidad legal y administrativa».
Rechazo absoluto a la soberanía israelí
La parte saudí lanzó una advertencia sobre las consecuencias inmediatas de estas acciones, ya que aleja de los esfuerzos por alcanzar la paz y la estabilidad en la región.
La posición del Reino es severa. Es un postura rígida en lo que se refiere al estatus de la territorialidad. Arabia Saudita, en su nota, recordó que Israel «no tiene soberanía sobre el territorio palestino ocupado», y mostró la repulsión absoluta a estas prácticas, las cuales considera ilegales y nulas. Para la diplomacia saudí son acciones que suponen una «grave violación del derecho internacional» y la realización de un ataque directo a la legitimidad de las reclamaciones palestinas.
El escrito oficial reitera que estas decisiones no son unas simples cuestiones administrativas sino que atacan frontalmente la opción de la solución de dos estados. Riad insiste en que estas políticas son una agresión al derecho legítimo del pueblo palestino a establecer su estado independiente y soberano en las fronteras del 4 de junio de 1967, con Jerusalén Este como su capital, una máxima que el Reino considera que no puede ser negociada si lo que se pretende es la paz.
Frente regional contra la anexión «de facto»
La condena saudí se suma a un estruendoso coro de advertencias regionales que no consideran más que un peligro existencial para la causa palestina. La Autoridad Palestina, Egipto y Catar condenaron la noche del domingo las decisiones adoptadas por Israel para reforzar su dominio de Cisjordania, resolución que siembra las dudas sobre el posible desarrollo de una «anexión del territorio palestino ocupado» por la vía de los hechos consumados.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Palestina rechazó categóricamente cualquier intento de designe tierras de Cisjordania como «territorio público» bajo control de la fuerza de ocupación. La autoridad palestina consideró que las nuevas medidas son «jurídicamente inválidas» y equivalen al «comienzo de facto del proceso de anexión» que busca borrar la posibilidad de un estado palestino viable.
Por su parte, Egipto condenó en términos más enérgicos los anuncios. Los describió como una «escalada peligrosa con la finalidad de afianzar el control israelí» en Cisjordania y como una violación flagrante de los acuerdos internacionales vigentes. Igualmente, la diplomacia de Catar se refirió en la red social X a la idea de que estas medidas equivalen a una «extensión de la aplicación de los proyectos» de Israel para «privar al pueblo palestino de sus derechos fundamentales».
El contenido de las medidas: registro de tierras y lugares de culto
El centro de la controversia consiste en un conjunto de recientes decisiones del gabinete de seguridad israelí que alteran el statu quo de los territorios ocupados. La radio militar israelí informa que el gobierno autoriza el domingo por primera vez desde la ocupación de 1967 el inicio de un proceso de registro de tierras, rompiendo con décadas de precedentes jurídicos.
Este movimiento se produce escasamente una semana después de que Israel generara revuelo internacional al aprobar otras medidas relativas a facilitar la adquisición de tierras por parte de colonos, entre las cuales destaca la derogación de la ley que prohibía a los judíos comprar directamente tierras en Cisjordania.
