Las autoridades pakistaníes informaron de enfrentamientos entre manifestantes proiraníes y las fuerzas de seguridad en las puertas del consulado estadounidense en la localidad de Karachi, al sur del país, que dejaron un total de al menos nueve personas muertas y más de 20 con heridas de distinto nivel de gravedad.
Disturbios en Pakistán
La confirmación del asesinato del líder supremo iraní, Ali Jamenei, sigue generando consecuencias que llegan más allá de las fronteras de la República Islámica, generando incidentes y enfrentamientos que empiezan a afectar también a los países del sudeste asiático.
En este sentido, las autoridades del gobierno de Pakistán informaron de la muerte de al menos nueve personas, y otras 20 sufrieron heridas de distinto nivel de intensidad, durante una serie de disturbios ocasionados a partir de las protestas proiraníes que estallaron en la región.
El punto de mayor violencia se vivió a las puertas del consulado de los Estados Unidos en la localidad de Karachi, capital de la provincia de Sindh, en la región sur de Pakistán, cuando los manifestantes intentaron tomar por asalto el edificio diplomático y fueron brutalmente reprimidos por las fuerzas de seguridad pakistaníes y los efectivos estadounidenses.
Según informaron las autoridades, el intento de toma de la sede consular fue impulsado por grupos chiíes de Pakistán, motivados por el enojo generalizado de dichas comunidades a partir del asesinato del líder iraní, Ali Jamenei, que también oficiaba como líder espiritual, durante los primeros ataques contra Teherán el pasado sábado. Los manifestantes responsabilizaron a los Estados Unidos y al Estado de Israel por el atentado y la crisis que generó casi inmediatamente, y exigieron a los dirigentes pakistaníes que empiecen a distanciarse de Washington.
La reconstrucción de los incidentes
Según informaron las autoridades locales, los incidentes dieron comienzo cuando una columna de cientos de manifestantes, principalmente chiíes pero acompañados por otros grupos étnicos y proiraníes, marcharon en dirección al consulado de los Estados Unidos en Karachi. El grupo de protestantes logró derribar la reja principal y entrar parcialmente al recinto consular, generando destrozos y daños materiales.
Las fuerzas de seguridad que llegaron al lugar informaron de intentos por incendiar el edificio que fueron rápidamente controlados antes de que sucedieran. No obstante, confirmaron que una caseta policial cercana recibió un ataque incendiario y se reportaron actos de vandalismo y vidrios rotos antes de que los efectivos de seguridad pudieran recuperar el control de la situación.
El incidente dejó un total de al menos nueve muertos y cerca de 25 personas terminaron con heridas de distintos niveles de intensidad, según informaron las autoridades hospitalarias de Karachi. Entre los heridos figuraron tanto manifestantes como miembros de las fuerzas de la ley, derivados de los enfrentamientos que se prolongaron durante varias horas en los alrededores de la sede consular.
Testigos de los incidentes aseguraron que las manifestaciones continuaron tras los enfrentamientos a poco más de un kilómetro del consulado estadounidense, donde los presentes animaban a otros a unirse y lanzaban piedras a las fuerzas policiales. Se reportaron calles bloqueadas y se requirió del despliegue de fuerzas paramilitares para asegurar el lugar.
Se extienden las protestas en Pakistán
Los incidentes reportados en Karachi no tardaron en propagarse a otras ciudades de Pakistán, aunque con menor virulencia. Se registraron protestas y disturbios en Islamabad, Multan, Lahore y Skardu.
En la capital nacional, se estima que unas 4 mil personas se manifestaron frente a la embajada de los Estados Unidos, donde la policía respondió con gases lacrimógenos y disparos al aire para forzar la dispersión. Mientras que en Multan, una de las ciudades más relevantes de la provincia de Punyab, las movilizaciones chiíes se llevaron a cabo de manera mucho más pacífica, sin generar daños materiales, pero marcada por consignas contra Estados Unidos e Israel.
