Serguéi Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, y Abbas Araghchi, su homólogo iraní, mantuvieron un intercambio este martes, en el que discutieron la ilegitimidad de la avanzada orquestada por Israel y Estados Unidos, que arremetió contra el régimen musulmán y desató la violencia bélica en Medio Oriente.
Rusia condena las maniobras de Trump y Netanyahu
Tras desatarse el caos en el que quedó sumido Irán desde el inicio de los bombardeos orquestados por las fuerzas norteamericanas e israelíes, el mundo volvió a temer por la escalada de violencia en Medio Oriente, región que, desde hace décadas, no logra estabilizarse.
Acusados de desarrollar armamento nuclear y mantener, paralelamente, vínculos con agrupaciones terroristas de alcance internacional, los funcionarios del régimen de los ayatolás se convirtieron en el blanco principal de los ataques, que derivaron en el derribamiento de figuras clave de la estructura política y militar iraní, como el líder supremo Alí Jameneí, que pereció ante el fuego extranjero el 28 de febrero.
Y, aunque la nación acabó aislada de sus vecinos y, para agravar aún más las circunstancias, arremetió duramente contra Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak, no dejó de recibir respaldo de uno de sus grandes aliados en Europa: Rusia.
Luego de haberse beneficiado, a lo largo de los últimos 4 años, por los desarrollos tecnológicos y armamentísticos que Irán puso a su disposición para voltear a Ucrania en el frente de batalla, el Kremlin no dudó en explicitar su apoyo al país musulmán en el crítico momento.
Mediante un comunicado difundido el lunes, el gabinete de Vladimir Putin denunció que las maniobras del bloque occidental buscaron perjudicar la integración de Irán en la región del Golfo y la normalización de los vínculos con las naciones colindantes.
En este sentido, subrayaron una nueva injerencia de parte de la potencia americana en asuntos extranjeros, por lo que exigieron la retirada inmediata de las filas norteamericanas e israelíes y la adopción de métodos pacíficos para la resolución de las diferencias existentes.
Por su parte, el presidente ruso alzó la voz para condenar el asesinato de Jameneí como un acto cínico e inmoral, teniendo en cuenta que, en nombre de la paz, Trump y Netanyahu dieron rienda suelta a un operativo que transgredió las normas del derecho internacional.
La conversación entre Araghchi y Lavrov
A 3 días de comenzado el conflicto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia retomó contacto con el organismo equivalente en la República Islámica, después de que su titular, Serguéi Lavrov, se encargara de telefonear en primera persona al canciller Abbas Araghchi.
Según dejaron trascender desde el gobierno ruso, los funcionarios conversaron acerca de la situación actual de Irán y las posibilidades de emplear recursos diplomáticos para elevar la denuncia sobre el accionar ilegítimo de Israel y EE. UU.
Asimismo, discutieron sobre las consecuencias desastrosas que la avanzada traerá a Medio Oriente, que apenas se encontraba recuperándose de los efectos de la guerra en Gaza. Por ello, el gobierno ruso dejó en claro que «Serguéi Lavrov reiteró la postura a favor de la desescalada, el rechazo al uso de la fuerza y el retorno a una solución política y diplomática del conflicto».
En esta línea, el canciller también se comprometió, en nombre de la ex Unión Soviética, a facilitar el diálogo por todos los medios disponibles, y destacó la urgencia de garantizar la seguridad de los civiles y la infraestructura de los países de la región, que quedaron a merced del fuego.
China respalda al régimen
A tono con el gesto de Rusia, la República Popular de China expresó su apoyo a Irán «en la salvaguardia de su soberanía, seguridad, integridad territorial y dignidad nacional», dejando en claro que la nación tiene derecho a defenderse «con todas sus fuerzas» de la avanzada occidental.
