Utilizando un reciente estudio del estado de la tendencia del carbono y su precio en el 2026, el Banco Mundial señaló que el 29 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero están cubiertas por algún mecanismo de fijación de precios al carbono, el nivel más alto registrado. Según lo analizado, las 87 políticas implementadas en 47 países y la Unión Europea generan un avance que podría consolidarse hacia 2030.
Nuevas políticas para fijar el precio del carbono
La India es una de las últimas naciones en sumarse a la regulación de emisiones con sus políticas que involucran un esquema de comercio de créditos de carbono, llamado CCTS, que se enfoca en las industrias de difícil abatimiento. Por el mismo lado actuó Japón, ya que el país aplicó el sistema GX-ETS y entró en vigencia obligatoria para más de 700 empresas que deberán pagar en caso de generar gases de efecto invernadero que superen los límites postulados por el país.
Por su parte, otros países más pequeños como Vietnam también pusieron en práctica su cumplimiento para emisiones ya en 2025, mientras que Serbia y Mauritania hicieron lo propio con sus primeros impuestos nacionales al carbono.
El Banco Mundial y la emisión de dióxido de carbono
Los precios promedio del carbono se duplicaron en la última década, pasando de US$10 a US$21 por tonelada de dióxido de carbono equivalente, según explicó el Banco Mundial en un informe publicado en los últimos días. Junto a esto, indican que la recaudación fiscal proveniente del comercio de emisiones e impuesto al carbono llegó a un récord. Esa cifra superó los US$107 000 millones en 2025.
En total, el 29 % de las emisiones globales son cubiertas por precios directos al carbono con sus 87 políticas vigentes que intentan controlar estos gases de efecto invernadero. Los mercados de créditos de carbono crecieron 8 % entre 2024 y 2025. Aún esperan que el número suba y se parezca a lo mostrado en 2022, cuando estaba un 20 % por encima del nivel actual. Una recuperación que sería bien vista por los mercados globales.
Además de la India, Japón, Mauritania, Vietnam y Serbia, el Banco Mundial destacó la puesta en marcha del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) llevado adelante por la Unión Europea. Con esto, se aplica un precio al carbono contenido en determinadas importaciones y, precisamente en esta parte del mundo, representa un 0,5 % de las emisiones globales.
Sin embargo, los números en comparación con los subsidios a combustibles fósiles siguen siendo una batalla por dar y el informe reconoce que la fijación de precios al carbono es muy pequeña al lado de los subsidios globales a los combustibles más contaminantes. Por ejemplo, en 2024 superaron los US$900 000 millones, siendo casi nueve veces más que la recaudación total de los impuestos al carbono.
Para añadir una advertencia hacia el futuro, consideran que la tendencia a la expansión se podría ver frenada por la incertidumbre en Oriente Medio y la disrupción del mercado petrolero global de marzo de 2026, ya que el golpe energético puede influir en el rumbo de las decisiones políticas climáticas de los gobiernos de todo el mundo en el próximo año.
Otros impulsos
Los retiros de créditos de carbono cayeron un 11 % en 2025 respecto al año anterior y desde el estudio lo relacionan con la demanda a la baja del cumplimiento en California, referencia clave en materia de regulación climática. Pero un impulso importante se registró por los acuerdos de compra futura alcanzados, que se valúan en US$12 000 millones en 2025 y casi el triple de lo que se registró en 2024.
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