El senador por el estado de Arizona, Rubén Gallego, señaló con preocupación cómo el gobierno de los Estados Unidos empieza a amenazar a los medios de comunicación con la eliminación de sus permisos de transmisión si consideran que están realizando un mal seguimiento de la guerra en Irán y divulgando lo que consideren como «fake news».
Alerta por el avance sobre los medios
La cobertura de los acontecimientos que están ocurriendo en Medio Oriente es una de las preocupaciones que parece estar impulsando algunos planes del gobierno de los Estados Unidos para el futuro inmediato. No es sorpresa para nadie que el presidente Donald Trump, así como sus principales funcionarios y voceros, mantenga una relación tensa y de confrontación con la prensa, principalmente con aquellos medios o periodistas que fueron históricamente opositores a las gestiones republicanas.
En este sentido, el senador por el estado de Arizona, Ruben Gallego, advirtió sobre una posible amenaza a la libertad de expresión y la libertad de prensa a partir de las declaraciones realizadas por el presidente de la Comisión Federal de Comunicación, Brendan Carr.
A través de una publicación en su cuenta oficial de X, el veterano de Irak y senador arizoniano denunció que «los estadounidenses están muriendo. Estamos gastando mil millones de dólares al día en el extranjero mientras las familias sufren en casa. Y ahora Trump intenta encubrirlo amenazando con revocar las licencias de las emisoras que informen sobre la guerra que no le gusta», haciendo referencia a aquellos medios y comunicadores que no aceptan en su totalidad la versión oficial de los acontecimientos.
La amenaza de Carr
«Las emisoras que difunden bulos y distorsionan las noticias, también conocidas como noticias falsas, tienen ahora la oportunidad de rectificar antes de que venza el plazo de renovación de sus licencias», advirtió Brendan Carr a través de su cuenta oficial de X. «La ley es clara. Las emisoras deben operar en interés público y perderán sus licencias si no lo hacen», agregó.
No obstante, Carr reconoció que no confía en que haya un «cambio de rumbo» en el tratamiento que hacen sobre la guerra, ya que «redunda en su propio interés comercial» y aseguró que la confianza de la población en los medios de comunicación tradicionales cayó a «un mínimo histórico de tan solo el 9% y sus índices de audiencia son un desastre».
Carr explicó que «el pueblo estadounidense ha subvencionado a las emisoras con miles de millones de dólares al proporcionar acceso gratuito a las ondas radiofónicas del país» y aseguró que «es muy importante recuperar la confianza en los medios de comunicación, que se han ganado la etiqueta de difusores de noticias falsas».
«Cuando un candidato político logra una victoria electoral aplastante a pesar de las mentiras y las distorsiones, algo anda muy mal. Significa que el público ha perdido la fe y la confianza en los medios de comunicación. Y no podemos permitir que eso suceda», sentenció el funcionario.
Puede considerarse censura
Así como Brendan Carr, el presidente Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, se han quejado de la forma en que ciertos medios de comunicación, como CNN o The Wall Street Journal, han abordado la guerra en Medio Oriente. No obstante, expertos en regulación de los medios de comunicación señalaron que el proceso de revocación de licencias es complejo y extremadamente oneroso, y la ley nacional de comunicación prohíbe expresamente al gobierno el uso de esta regulación para actos de censura.
Un amplio abanico de personalidades, sobre todo del universo demócrata y del periodismo, condenaron rápida y enérgicamente las declaraciones de Carr, calificándolas como una clara violación de la primera enmienda.
