En una medida estratégica que transforma la diplomacia económica y la seguridad tecnológica internacional, el Departamento de Estado de los Estados Unidos ha expresado un compromiso inicial de US$250 millones para activar el fondo del programa «Pax Silica». Este proyecto, desarrollado a partir de una colaboración intensa con el Congreso, tiene como propósito primordial robustecer las cadenas de suministro dentro del ámbito de los microprocesadores para que sean seguras, fiables y resistentes ante las disputas geopolíticas.
Pax Silica: Un diseño para la seguridad tecnológica
El nuevo fondo Pax Silica constituye una variación sobre la manera en que los Estados Unidos manejan su ayuda exterior y sus alianzas comerciales. El texto que se puede leer en el anuncio oficial puesto a disposición por la Oficina del Portavoz del Departamento de Estado nos dice que el nuevo diseño va a centrarse en dar soporte a tres áreas: la extracción y el procesamiento de minerales críticos, la creación de infraestructura básica, y la protección del equipamiento de producción de semiconductores que permite su viabilidad.
El enfoque con el que el gobierno estadounidense busca poner en práctica sus compromisos internacionales a través de alianzas estratégicas y de acciones coordinadas en todas las etapas de la cadena de suministros no es solo reactivo frente a las crisis de suministros del pasado, es también proactivo. Busca «producir avances reales» que refuercen la logística de los componentes de máquina de la zona tecnológica más avanzada del planeta frente a las aspiraciones de potencias rivales.
El modelo «Trade Not Aid»: Atracción de capital soberano y privado
Una de las dinámicas más recientes del fondo Pax Silica es su utilización como un catalizador para grandes inversiones. Aunque los US$250 millones iniciales son muy importantes, el potencial real radica en su capacidad como palanca de capital para atraer capital de grandes fondos soberanos y privados. Las autoridades esperan que esos fondos aliados sumen en promedio más de US$1000 billones en activos que podrían ser desviados hacia la seguridad de la cadena de suministro tecnológico.
Este mecanismo financiero conecta directamente con el objetivo estratégico «Trade Not Aid» llevado por el secretario de Estado, Marco Rubio. La ayuda exterior de los Estados Unidos pasa a ser una «fuente de recursos para apoyar el programa de ayuda America First» bajo esta lógica. La utilización de fondos públicos para atraer co-inversiones de aliados y el sector privado permite, a su vez, la protección de los intereses de seguridad de los Estados Unidos y la creación «de nuevas oportunidades comerciales para las empresas estadounidenses y las demás empresas de confianza de todo el mundo».
Inversión en tecnologías crítiques y autonomía estratégica
El fondo Pax Silica no se limita a las infraestructuras tradicionales. Su misión es identificar e invertir en las tecnologías críticas emergentes que van a marcar la pauta para liderar industrialmente en la próxima década. Trabajando codo a codo con los socios del sector privado y los signatarios soberanos que han decidido unirse a esta estrategia, los Estados Unidos también quieren implantar un estándar de calidad y seguridad que sirva de referencia en el mercado global.
Esta idea permite por tanto reforzar la soberanía tecnológica de las democracias occidentales, puesto que implica que los componentes de inteligencia artificial, robótica y telecomunicaciones no dependerán de regímenes que instrumentalizan la tecnología como método de control o coerción.
Al mismo tiempo, la administración estadounidense ha dejado claro que Pax Silica es una opción a prueba de futuro de «asegurar los eslabones estratégicos de la cadena de suministro tecnológica global», avalando así que el flujo de la innovación nunca se detenga por cuellos de botella logísticos o debilidades en el proceso de elementos primarios.
