Un estudio del Instituto de Recursos Mundiales señala la incidencia del cambio en el uso de los suelos en una crisis mundial. Los recursos naturales se conectan e inciden de forma global, por lo que el uso de los suelos está propiciando un riesgo climático, al mismo tiempo que el clima incide en los ecosistemas. Es como un ciclo repetitivo, pero que al eliminar ese patrón podríamos solucionar gran parte de las preocupaciones mundiales en ambiente, economía y sustentabilidad.
El cambio del uso de los suelos y el clima se retroalimentan
Mediante un estudio divulgado por el Instituto de Recursos Mundiales, afirman que la relación entre el uso de suelos y el clima es en ambas direcciones. Solemos atribuir la deforestación a los problemas con el clima y la actividad humana, pero en realidad, el cambio en el uso de los suelos se ha reconocido como un factor importante que propicia el calentamiento global.
Es como un ciclo repetitivo en el que, a medida que deforestamos bosques y ecosistemas, se incrementa el cambio climático por los gases liberados de efecto invernadero y contaminación. Sin embargo, ese cambio del clima también aumenta el riesgo en los suelos con sequías, pérdidas de ecosistemas y alteraciones de las tierras.
Por tanto, es un factor bidireccional que se relaciona entre sí. El cambio en el uso de los suelos ha generado un desastre de talla mundial que puede provocar una crisis mayor en energías, economías y seguridad alimentaria. Los periodos de sequía cada vez son más prolongados y ya no se presentan exclusivamente en zonas como África; incluso en Estados Unidos, los incendios forestales están causando estragos a la población.
Una crisis global que podría afectar la economía y el sustento
No se trata de un problema ambiental y climático exclusivamente; es un tema que afecta a nivel mundial, ya que muchas economías dependen de los ecosistemas para la pesca, recursos como la madera para la industria o simplemente de sus ecosistemas para el turismo. Por lo tanto, la crisis global supondrá obstáculos para la economía a nivel general.
La capacidad de la Tierra para combatir esta crisis es cada vez menor. No se le da el tiempo suficiente para regenerarse, y esto se debe a que los suelos están siendo sobreexplotados, sumando a que el clima degrada con mayor fuerza el poder de los ecosistemas de regenerarse.
Según el estudio, las emisiones derivadas de los incendios forestales han aumentado un 60 % desde 2001, principalmente debido a un mayor número de incendios en los bosques. Un tema que preocupa a nivel internacional, por lo que han señalado 4 tendencias clave en regulaciones ambientales en el mundo que deben ser consideradas.
Cabe destacar que un clima más cálido genera más energía, lo que alimenta tormentas más fuertes y duraderas. El dilema es que esto afecta el ecosistema tanto en zonas urbanas como rurales, ocasionando deslizamientos de tierras, inundaciones, erosiones y caída de árboles por vientos.
La solución es romper el ciclo y proteger los ecosistemas
Desde un punto de vista más amplio, el Instituto de Recursos Mundiales señala que la crisis mundial puede solucionarse mediante cambios reales. Si no se quiere seguir perdiendo ecosistemas como el bosque más biodiverso del planeta, que está bajo amenaza, hay que centrarse en la reducción de emisiones, restaurar los suelos y gestionar el territorio con medidas sustentables.
La naturaleza y los suelos son capaces de recuperarse, pero requieren tiempo, esfuerzo en conjunto y políticas mundiales que les permitan regenerarse. La crisis global que implica la degradación de los suelos puede ser un tema serio en cuanto a seguridad alimentaria a nivel internacional y a economía en declive, si no nos adaptamos al cambio que describe el WRI.
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