La delegación de Cuba se apersonó en la nueva reunión del Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, desde donde alertó al mundo sobre la actualización de las estrategias colonialistas implementadas por las potencias para someter a territorios menores y exigió acciones concretas para detener la avanzada de Trump sobre la isla.
Cuba, en alerta roja
Tras la firma de la orden ejecutiva emitida por el gobierno norteamericano para amenazar con el despliegue de la guerra arancelaria a las naciones que transaccionen petróleo con Cuba, la atmósfera en la isla comenzó a volverse más y más sofocante, ante la acentuación de la escasez de crudo.
La materia prima, que resulta fundamental para propulsar las viejas centrales eléctricas que proveen a todo el territorio de luz, comenzó a faltar luego de concretarse la intervención militar de Venezuela, episodio a partir del cual la administración republicana tomó el poder del país caribeño y ordenó el fin de los lazos entre el gobierno de Delcy Rodríguez y el de Miguel Díaz-Canel.
Y, pese a la generosidad de naciones como México, que tomaron la decisión de correr el riesgo de enviar barriles a la isla para prevenir el estallido de una crisis humanitaria que agudice aún más las paupérrimas condiciones de vida de la población, el panorama actual es desalentador.
Según reportó el Consejo de Seguridad de la ONU la semana pasada, el abrupto corte del flujo petrolero derivó en el incremento de la frecuencia de los cortes eléctricos, que a su vez ponen en riesgo actividades fundamentales como la atención en instituciones hospitalarias y la conservación de los alimentos.
Asimismo, denunciaron que la maniobra de Norteamérica obligó a las autoridades a dar la orden de interrumpir el dictado de clases, bajo la necesidad de que los ciudadanos ahorren combustible en transporte, dadas las prolongadas colas de espera que ya se ven en las afueras de las gasolineras.
En estas circunstancias, desde el organismo que dirige Volker Turk, instaron a la administración a dar marcha atrás en su maniobra que, lejos de azotar exclusivamente a la cúpula comunista, golpea a miles de civiles inocentes que sufren en carne propia los resultados del asedio y el aislamiento comercial.
El pronunciamiento ante la ONU
En línea con la agenda diplomática que la Cancillería cubana lleva adelante para trasladar a plataformas y foros internacionales su denuncia contra Donald Trump, la entidad comunicó que este 16 de febrero representantes nacionales participaron del Comité Especial de Descolonización de la ONU.
También conocido como «C24», el espacio diplomático se mantiene vigente desde su creación en 1961 con el objetivo de supervisar el proceso de descolonización que distintas naciones impulsaron para romper las cadenas de dependencia con las potencias que, hasta el siglo XX, conservaban influencia determinante sobre pequeños territorios.
Con 29 miembros activos, el organismo volvió a sesionar este lunes en Nueva York y dio lugar al tratamiento de la situación actual de Cuba que, pese a no ser colonia norteamericana, sufre la implementación de medidas perjudiciales a manos de un país con mayor influencia y poderío, que busca socavar su condición económica.
Ante los presentes, Ernesto Soberón Guzmán, embajador cubano ante Naciones Unidas, se encargó de dejar en claro que la isla no aceptará la naturalización del sometimiento forzoso de los Estados como producto de los intentos de dominación colonial.
En defensa de su condición de país soberano, Cuba exigió a la ONU reaccionar urgentemente ante la avanzada impulsada por Trump, quien, acorde a sus intereses expansionistas, desplegó su poder con «medidas coercitivas unilaterales y los bloqueos económicos» que amenazan la paz de LATAM y el Caribe.
De esta manera, el diplomático ratificó la voluntad de la isla de continuar prestando lucha contra las «prácticas neocoloniales» que avasallan la esencia de la Carta de la ONU, asentada en la igualdad de los pueblos y su libre determinación.
La intervención de artistas internacionales
En un gesto que evidenció la preocupación internacional por la situación, artistas de todo el globo pusieron la firma en una Carta Abierta que tiene como destinatario a Trump, y en la que le exigieron poner fin a la hambruna y a la guerra económica contra el pueblo cubano, al que postularon como víctima de un «castigo colectivo».
Figuras como Roger Waters, Mark Ruffalo, Susan Sarandon, Silvio Rodríguez y Jane Fonda intentaron utilizar su influencia para pedir al presidente más poderoso del mundo que revoque la orden ejecutiva que agravó el caos cotidiano de la isla.
