Los representantes del Partido Demócrata viajaron a la isla para atestiguar las consecuencias de la crisis energética y financiera que el pueblo de Cuba atraviesa, a 3 meses de la emisión de la orden ejecutiva con la que Donald Trump bloqueó el comercio de petróleo.
Se agrava la crisis energética
Sentenciada a sobrevivir bajo la escasez de recursos, durante las últimas semanas la isla sufrió el incremento de los apagones, que obstaculizan la vida cotidiana de los ciudadanos. Dependiente de centrales eléctricas propulsadas con combustible fósil, Cuba se abrazó a los recursos renovables como alternativa para responder a la demanda energética.
Según el último balance trimestral del Partido Comunista, publicado el pasado 16 de marzo, el país aumentó la cantidad de paneles solares activos y la cifra de instalaciones, llegando a generar entre el 49% y el 51% del total de energía diurna a partir de sistemas fotovoltaicos.
Como prioridad, centros educativos e instalaciones hospitalarias se beneficiaron con la instalación de más de 10 000 módulos solares, como garantía para la continuidad de estos servicios esenciales. Sin embargo, lo cierto es que el desarrollo de fuentes alternativas no aseguró el fin de los cortes de luz.
Hacia este lunes, EFE vaticinó nuevos apagones que se extenderán a lo largo del día, con riesgo de afectar al 61% de la población en los horarios pico. La información, suministrada por la Unión Eléctrica (UNE), detalla que las interrupciones tendrán lugar por problemas de mantenimiento en 9 de las 16 centrales activas, además de la falta de crudo para abastecer las maquinarias.
La dramática situación arrastró a la población a protagonizar calurosos reclamos en las calles, con la consecuente represión impartida por el gobierno del Partido Comunista, que no admite disidencias. Según Infobae, las protestas durante el mes de marzo alcanzaron la cifra de 1000.
Entre ellas, se cuenta la manifestación que resultó en el incendio de una sede del partido oficialista en Morón, provincia de Ciego de Ávila, y que reflejó de forma extrema el malestar social que no encuentra contención en las medidas del gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Jonathan Jackson y Pramila Jayapal se solidarizaron con los cubanos
En este escenario, integrantes del Congreso estadounidense alzaron la voz para exigir a la administración republicana poner un alto a las hostilidades que están socavando las posibilidades de supervivencia de los isleños, las principales víctimas de la campaña para desestabilizar al régimen comunista.
El miércoles, un grupo de 50 congresistas firmó una carta que fue enviada a la Casa Blanca, en la que subrayaron el daño que las sanciones ocasionaron al país y a sus posibilidades de desarrollo económico. En este sentido, los firmantes sugirieron la revisión de las medidas y un cambio de enfoque hacia una estrategia más amigable con los ciudadanos de a pie.
En línea, hoy se confirmó el aterrizaje de 2 representantes demócratas en suelo cubano: Jonathan Jackson y Pramila Jayapal, quienes compartieron un momento con el polémico presidente Díaz-Canel, para recoger el testimonio en primera persona de las peripecias que enfrenta el pueblo.
El líder comunista compartió postales del encuentro en sus redes sociales, donde aseguró que presentó una denuncia ante las autoridades norteamericanas por «las consecuencias del cerco energético decretado por el actual gobierno de EE. UU. y sus amenazas de acciones aún más agresivas».
Asimismo, el mandatario ratificó la voluntad de la cúpula nacional de sostener un diálogo fluido con el gobierno de Trump, para resolver las diferencias por vía diplomática y poner fin al asedio.
El testimonio de los funcionarios demócratas
Tras su visita al país, los representantes emitieron una declaración conjunta en la que constataron la miseria que atraviesan los habitantes y el riesgo de enfermedad y muerte que traen aparejadas las duras circunstancias. Entre algunas de las escenas más crudas, describieron la situación de los pacientes con cáncer que no pueden recibir tratamiento por falta de medicamentos.
Asimismo, subrayaron la escasez de agua, dada la falta de electricidad para bombearla. «Los negocios han cerrado. Las familias no pueden mantener los alimentos refrigerados, y la producción de alimentos en la isla ha caído», lamentaron.
Por este motivo, los funcionarios exigieron a Trump concretar negociaciones «que garanticen la dignidad y la libertad del pueblo cubano». «No creemos que la mayoría de los estadounidenses desee que este tipo de crueldad e inhumanidad continúe en nuestro nombre», sentenciaron.
