Este jueves, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel publicó un informe en el que muestran las graves consecuencias del bloqueo de Donald Trump en la economía de Cuba. De acuerdo a los datos expuestos, las medidas punitivas impuestas por Donald Trump representan pérdidas de más de 7 mil millones de dólares en un año, lo que genera un complicado escenario al que la isla intenta resistirse.
Crisis en Cuba
Las medidas restrictivas de Donald Trump, firmadas el pasado 29 de febrero, provocaron una grave crisis energética en la isla. Bajo la afirmación de que Cuba representaba una amenaza para la seguridad de EE. UU., restringió la exportación de petróleo por parte de Venezuela a su histórico aliado. Se trata de una estrategia de presión, cuyo único objetivo es desestabilizar al Gobierno de Miguel Díaz-Canel.
A raíz de la falta de petróleo, el régimen intentó implementar exhaustivas estrategias para evitar el colapso de su sistema energético. Es por eso que aumentaron los apagones en distintas regiones del país, incluida La Habana. Esto impide el normal funcionamiento de áreas esenciales, como la salud o el turismo, que es una de las principales fuentes de financiamiento de la isla.
Cabe resaltar que, debido a la escasez de combustible y los apagones, los generadores eléctricos no pueden funcionar, lo que impide que los hoteles brinden sus servicios con normalidad. Algo parecido sucede con los hospitales, donde muchos aparatos importantes para la atención médica quedan sin poder utilizarse por la falta de energía. Dicho escenario resulta alarmante tanto para el Gobierno local como para las autoridades internacionales.
Un tajante comunicado
Además de las consecuencias señaladas, existen otras que están vinculadas estrictamente a la economía de la isla. Bruno Rodríguez, canciller de Cuba, compartió a través de su cuenta oficial de X un informe en el que detalla la millonaria pérdida a causa de las sanciones de Donald Trump. «El impacto de más de 7 mil millones de dólares en un año que provoca la agresión de EE. UU. es destructivo», aseveró el funcionario.
Y si bien reconoció que las medidas resultan contraproducentes para la administración del país, celebra la vasta experiencia del régimen para responder a estas limitaciones de manera organizada. De acuerdo a este descargo, los 67 años de bloqueo, sumados a la naturaleza del sistema político, económico y social de la isla, permitieron generar estrategias de organización para reorientar los recursos sobre las bases de prioridades.
De esta forma, el Gobierno puede proteger a la población más vulnerable y asimilar con más justicia y equidad la arremetida estadounidense. «El golpe es incuestionablemente duro, pero la respuesta nacional y el esfuerzo creativo desplegado por el régimen no son lo que esperaban los imperialistas, ni los políticos anticubanos que se apresuraron a vaticinar el fin de la Revolución y el desmoronamiento del país», enfatizó Bruno Rodríguez.
La postura firme del régimen de Díaz-Canel
En estas últimas semanas, el régimen cubano confirmó su predisposición para abrir canales de diálogo con Estados Unidos para alivianar el bloqueo. Sin embargo, advirtió que estas conversaciones deben darse en condiciones de igualdad, sin presiones ni amenazas. El presidente Díaz-Canel resaltó que la Revolución no está dispuesta a ceder ante las imposiciones imperialistas de EE. UU. «Rendirse no es una opción», destacó.
La resistencia del régimen cubano se apoya en el respaldo de sus principales aliados, siendo Rusia uno de los más importantes. Esta semana, el refuerzo del vínculo bilateral entre ambos países se vio reforzado con la visita de Bruno Rodríguez al país liderado por Vladímir Putin, donde se reunió con los principales asesores del Kremlin para hablar sobre la situación actual de la isla.
